miércoles, 24 de octubre de 2012

"PARA NOSOTRAS..."

Amadas amigas,  estuve leyendo la Biblia como cada mañana y pasando un tiempo de calidad con mi amado Dios, estuve orando, cantandole con todo mi corazón y derramando mi vida una vez más ante  mi amado Jesús.
Cuando le clamamos con todo nuestro corazón la presencia del Espíritu Santo se manifiesta en nuestra vida y es ahí cuando recibimos fortaleza, paz, amor, unción, dirección, exhortación  y renuevo.
Estaba meditando en el Salmo 40 y al llegar al capíritulo 17, comencé a recordarme como clamaba mi alma cuando estaba muy enferma.
Amigas queridas, quiero que sepan que tengo  cada una de sus peticiones anotadas en mi lista diaria de oración, son las que me envían por correo, o me dejan en mi blog; cada día clamo por ellas y hoy después de leer este Salmo pensé en ustedes, en el clamor y la necesidad de decirle a Dios que obre un milagro.
Entonces tomé aquellas palabras que una vez le dije a Dios y me animé a tomar tus palabras las cuales tenés atesoradas en tu corazón y escribí estas letras que a continuación les voy a compartir, te las dedico, quiero que si no sabés como pedirle a Dios, tomes cada una de estas letras y las derrames ante su presencia.
Nunca te olvides que Dios oye y también responde... Él es fiel.

Salmo 40:17 Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres Tú;
Dios mío, no te tardes.

Aunque afligida yo y necesitada.
Sé que Tú mi Dios piensas en mí.
Señor...¿A dónde iré sin tu presencia?
Tú eres mi ayuda y mi libertador.
Dios mío mirá mi aflicición.
Clamo a Tí hoy y te digo: "No te tardes"
He aquí mi corazón está desnudo ante tu presencia.
Mi vida y mis pensamientos no te son ocultos.
Cada noche clamo ante tu presencia.
Y amanezco esperanzada que llegará hoy tu respuesta.
Oh Dios mío es en el nombre de Jesús...
Que clamo por tu Espíritu Santo para que llene mi ser.
Mirá mis ojos están secos de tanto llorar.
Mirá mis manos a Tí están elevadas para adorar.
Amado Rey del cielo, mis peticiones en tus manos dejo.
Parecería que grandes gigantes se levantaron contra mí.
Más yo esperaré en Tí.
Tú eres el Dios de mi salvación.
Pon en mis labios un canto de victoria.
Pon en mi cabeza tu aceite y tu unción.
Pon a mis huesos secos tu fortaleza.
Pon a todo mi ser tu renuevo y tu salvación.
Mi alma clama en el desierto.
Alzo mi voz por tu contestación.
Y no desmayo, porque sé que te tengo.
Y me das las fuerzas para volver a empezar.
Si Tú por mí...¿Quién contra mí?
Nada ni nadie me tocará.
Y te entrego en este día.
Toda mi vida y todo mi hogar.
Hubiera yo desmayado si no te tuviera.
Y mi alma estaría en gran desolación.
Pero al levantar mis ojos al cielo.
Veo tu mano extendida sacándome del dolor.
!Doy un grito de júbilo!
!Un Aleluya a Dios!
!Al único Rey verdadero, a Jesucristo mi libertador!
Por eso declaro que en este día.
!Dios abre los cielos y me da su bendición!!

Amadas levantemos nuestras manos al cielo, adoremos a Dios, dejemos que Jesús restaure nuestras vidas, pidamos al Espíritu Santo que nos llene de su presencia y que se lleve todo temor, toda tristeza, toda culpa, toda incredulidad y todo lo que nos venga a robar la paz, en el poderoso nombre de Jesús clamamos hoy.


!Hay victoria en Cristo, hay salvación en Él, hay sanidad, paz, amor, y vida abundante para todas aquellas qué le hemos recibido en nuestro corazón como salvador persona y le hemos hecho Señor de nuestras vidasl!

 

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!