miércoles, 5 de septiembre de 2012

"NO BAJES LOS BRAZOS..."

Cuando estaba muy mal de salud, sentía como si una fuerza horrible quería llevar mi vida hacia abajo, como si algo dentro mío me decía que baje los brazos, que todo estaba ya perdido, que me habían dado cuatro años de vida y esa sentencia se iba a cumplir para mí.
Y aunque llevaba ya varios años de caminar con Jesús, mis emociones y mi físico querían hacerme creer que ya mi vida se terminaba.
Miraba a mi esposo, a mis hijos, a mi madre, miraba a mi alrededor, mi hogar, mi barrio, mi familia toda y sentía la angustia interna de que pronto todo lo iba a dejar.
Pensaba en aquellas palabras que Dios había puesto en mi corazón y que todavía no se habían cumplido.
Por momentos me levantaba en fe y creía fervientemente que Dios iba a obrar en mi vida y que no me iba a morir, que Él iba a cumplir su propósito en mí; pero sin embargo los fuertes dolores que traía en mi ser La Encefalomielítis Miálgica  (Sindrome de Fatiga Crónica) me recordaban una y otra vez lo que aquella doctora muy bruscamente me había dicho:

__Te quedan cuatro años de vida y antes de que eso pase vas a quedar en sillas de ruedas.

Fueron etapas muy difíciles de pasar, primeramente negué la enfermedad con cada uno de sus síntomas, como si al negarlos se irían de mí, claro que no se fueron, sino que aumentaron.
Dios nunca me había enviado esa horrible enfermedad, pero se valió de ella para transformar mi vida, para mostrarme su gloria.
Dios estaba trabajando en mi ser a través de esa difícil situación y nunca, pero nunca me dejó sola.

Quienes siguen mi blog saben el proceso de mi sanidad divina, la ciencia no tuvo mérito alguno, yo no tuve mérito alguno, nadie de mi familia, conocidos, iglesia, etc. tuvo mérito alguno, solamente Jesucristo con su gran amor y poder me sanó.
Él venció a la muerte y a la enfermedad en aquella cruz, venció y resucitó y es en su nombre y por su poder que esa virtud sanadora la derramó sobre mi vida como hoy lo quiere hacer con vos.

Isaías 53:4 Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.


Tengo 46 años de edad, a los 30 años de edad me detectaron esa enfermedad, padecí mucho hasta los 37 años, de los 37 a los 39 años de edad tuve un proceso lento, muy, pero muy lento de sanidad.
Pero puedo decirles con todo mi corazón que hoy más que nunca sé que todas las cosas ayudan a bien.

Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 


Dios transformó mi ser, Él usó esa enfermedad para glorificarse en mi vida y por medio de su sanidad divina, por medio de mi testimonio poder tocar la vida de otras personas, como hoy lo quiere hacer con vos, Él desea usarte, Él desea glorificarse, Él desea usar tu vida y levantarte para su honra.

No sé cual es tu situación, tu enfermedad, tu dolor, tu problema y tu pesar, pero Dios sí lo sabe, Él es el Dios de los imposibles, a Él no le es ajeno tu dolor.

San Mateo 19:26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Tuve que renunciar en Cristo Jesús a poner a la enfermedad antes que a Dios, sí, de verdad, aunque suene raro, cuando estamos pasando por situaciones difíciles, sin darnos cuenta todo nuestro día gira alrededor de lo que nos pasa, nuestra mente, nuestro corazón, nuestro físico, todo nuestro ser se mueve ante nuestra necesidad.

Cuando Dios habló a mi corazón y me dijo:

__Tere te volviste negativa, te quejás todo el tiempo, tu vida gira alrededor de la enfermedad....

Ahí fue cuando me dí cuenta que debía sacrificar ante la presencia de Dios El Síndrome de Fatiga Crónica, tenía que sacrificar en la presencia de Dios el temor a morirme y dejar a mis hijos y a mi familia.
Me dí cuenta que aunque cría tener fe, en realidad el temor me estaba ganando, pero como Jesús es nuestro abogado, gracias a Él que tomó mi causa, gracias al Espíritu Santo que levantó bandera a mi favor, gracias a Dios hoy puedo decir que estoy sana para su gloria, estoy sana para su honra, estoy sana para levantarme y decir que hay victoria en Cristo Jesús y que por medio de Él somos más que vencedores.

1 de Juan 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Isaías 59:19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. 

Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.



Te aliento hoy a confiar en este maravilloso y poderoso Dios, no te estoy diciendo que hagas locuras y abandones la medicina, la ciencia, te estoy diciendo que acompañes tu tratamiento con la fe, que no te rindas, que hay esperanza en Cristo, que no decaiga tu ánimo, que no te tome la incredulidad y la depresión.

Cuando tomé la decisión de ponerme de pié por dentro, cuando decidí levantarme en fe y creerle realmente a Dios, cuando  decidí trabajar con mis emociones alteradas y dejar al Espíritu Santo que trabajara en mi interior, allí, justo allí comencé a recibir sanidad.
Siempre digo que Dios me pudo haber sanado en décimas de segundos, pero sin embargo lo hizo en dos largos años, pero le doy gracias por eso, porque de esa manera le conocí cara a cara, de esa manera trabajó tan profundamente en mi corazón que hoy puedo entender a cada persona que está padeciendo una enfermedad, puedo entenderla con mi corazón.

Hoy te pregunto:

¿Hay algo, alguien, alguna enfermedad, circunstancia, problema, etc. qué estás poniendo en primer lugar antes qué a Dios?

Si es así te invito a que hoy puedas renunciar en Cristo Jesús a cada cosa que te separa de dar el primer lugar a Dios en tu vida.

Te envío mis cariños, te tengo en mis oraciones, te deseo que Dios complete su obra sobre tu vida y tu hogar.
Te deseo que la Unción del Espíritu Santo inunde hoy tu ser y tu familia.
Te aliento a levantarte en fe, te animo a creer en Dios, el único que puede transformar tu imposible en posible.

Romanos 8 :11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 

!Qué Dios te bendiga!