miércoles, 29 de agosto de 2012

"UNA DECLARACIÓN DE FE TERMINANDO EL MES DE AGOSTO"

Padre amado, en el nombre de Jesús declaro estas palabras para mi vida, para mi hogar y para quien esté leyendo mi blog.
Para que terminemos este mes de agosto en victoria, por medio de Cristo Jesús y que tu Santo Espíritu nos llene más y más de su presencia.
Recibe estas letras desde lo más profundo de nuestro corazón.


Pondrás un canto nuevo hoy.
Pondrás alabanzas en mi corazón.
Pondrás salud y bendición.
Pondrás en mi ser adoración.
Pondrás paz en mi hogar.
Pondrás sencillez en mi andar.
Pondrás en mí, un dulce corazón.
Ese corazón bendito de mi Salvador.
Y levantaré mi mano hacia Tí.
Y declararé que grande eres Dios.
Y te confesaré en gran congregación.
Y te entronarás por siempre en mi corazón.
Pondrás un día nuevo por vivir.
Un día de gloria y de amor.
Un día que declararé de tu poder.
Que viene sobre mí y venceré.
Alabe por siempre a Tí mi ser.
Alabe por siempre al Rey y Señor.
Eres mi Jesucristo, mi Dios.
Y por siempre en tus brazos descansaré.
Con todo mi corazón proclamo:
"Te amo mi amado, te amo mi Jesús"

Y como siempre te digo:
__Jesús por siempre y para siempre nos une este gran amor.
Tere.

Desde mi corazón, allí en dónde te encuentres,  te regalo este Salmo, para que lo medites, lo creas con todo tu corazón y cobre aliento tu vida.

Salmo 40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
40:2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.
40:4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,


Quiero dirigirme a aquella mujer que se siente triste y sola, que tal vez está atravesando un problema de salud, una situación familiar conflictiva, no sé, todo aquello que carga de angustia tu alma y tu corazón.
Amiga preciosa, en el nombre de Jesús, con todo mi amor te digo:

__Levantáte en el nombre de Jesús, que tu fe no decaiga, que tu corazón cobre vida en Él, porque a Dios le interesa tu corazón, a Él no le es ajeno tu dolor.
Salíte hoy de esa caverna de oscuridad en la que un día entraste por temor y ahora no sabés como salir.

Dejame que te guíe en una oración, hacela por favor creyendo que hoy Dios rescata tu vida:

Padre amado, en el nombre de Jesús te pido perdón por todos mis pecados, renuncio ahora en Cristo a toda angustia que gobierna mi vida, a toda soledad, menosprecio, deseo a morirme y a toda depresión que está en mi corazón.
Señor renuncio en Cristo Jesús a toda aflicción, a toda enfermedad que gobierna mi vida, te pido sabiduría de lo alto para enfrentar cualquier conflicto familiar, te ruego que tu Espíritu Santo traiga paz a mi hogar, esa paz sobrenatural que sólo vos amado Dios podés dar.
Tomo la decisión hoy de salirme de esta cueva que me he metido un día, por temor a enfrentar la vida, por aquellas situación que estoy viviendo, por aquellas palabras de maldición y mentira que han dado en contra de mi vida y que me llevó a estar cautiva.
Padre por favor, te ruego en el nombre de tu Hijo Jesucristo, que aumentes mi fe, que pongas hoy un canto nuevo en mis labios y en mi corazón, que sanes mis heridas, que enjuagues mis lágrimas, que el llanto se convierta en risa y que la incredulidad se vaya de mi vida ahora.
Sé amado Dios que ninguna oración vuelve vacía, tomo la decisión ahora de levantarme en Cristo Jesús, porque Él me fortalece y en Él soy más que vencedora.
Gracias te doy por tenerte, gracias porque siento tu presencia, gracias porque los gigantes que atormentaban mi vida huyen hoy en el nombre de Jesús.
Declaro que nada ni nadie me podrá separar de tu amor, declaro en este día que vos vas a cumplir tu propósito en mí y en mi hogar.
Me levanto en fe ahora mismo, me salgo de todo círculo de enfermedad, de toda opresión mental, de toda oscuridad y mentira que satanás vino a traer a mi alma y me declaro libre, sana, restaurada, salva y llena de la presencia de Dios, en el nombre poderoso de Jesucristo de Nazareth.
Amén. (Así sea)

Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.


Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!