martes, 21 de agosto de 2012

"NO ES TUYA NI MÍA...."

Hola...¿Cómo están?...Seguramente se estarán preguntando:

__¿Por qué Tere escribió este título tan raro..."No es  tuya ni mía"...qué será?

Bueno, vamos a remontarnos en la época que estaba padeciendo el Síndrome de Fatiga Crónica.
Varias veces les compartí en mi blog que hice una oración que cambió mi vida en ese momento; y fue cuando le dije al Espíritu Santo:



__Espíritu Santo en qué te puedo ayudar para que me ayudes.






Y Él habló estas palabras a mi corazón:

___Tere te volviste negativa, hablás todo el día de la enfermedad, todo en tu vida gira alrededor de ella.
Vos ocupate de trabajar con tus emociones y yo me ocupo de tu físico.

Fue entonces cuando me tomé bien fuerte de este texto bíblico:

3 de Juan 1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 

Y las palabras que el Espíritu Santo había colocado en mi corazón, comenzaron a cobrar vida en mí a través de este texto.
Entendí que para prosperar en la salud debía analizar mi alma, mi corazón, mis emociones; así como prospera mi alma me repetía una y otra vez.
Fue desde aquel día que El Espíritu Santo y yo comenzamos a formar un equipo de trabajo inseparable.

Y en ese andar y en ese sanar mi alma, me dí cuenta cómo hablaba.

Por ejemplo:

Todo el tiempo me refería al Síndrome de Fatiga Crónica como mi enfermedad y la gente también me preguntaba cómo estaba de mi enfermedad y mi familia quería saber cómo seguía de mi enfermedad.
Y ese enfermedad, mi enfermedad, mi enfermedad, todo el día daba vueltas en mi cabeza.

Hoy que ya pasaron los años y que recibí sanidad divina de parte de Dios, me doy cuenta cómo muchas vidas hablan de sus problemas de salud de la misma manera que yo lo hacía.

Recorro varios blogs en dónde personas preciosas cuentan sobre su enfermedad como si fuera un integrante más de su familia,  hablo con personas en dónde no quieren dejar de hablar de su enfermedad; y la sienten tan propia, como si nunca se iría de sus vidas, como si llegó para quedarse para siempre.

Por eso se me ocurrió el título que puse:

"NO ES TUYA NI MÍA..."

La enfermedad no es mía, ni es tuya, no debemos declararla como si fuera un familiar.
La enfermedad es una situación que atravesamos pero que no debemos conformarnos.
No podemos acariciarla todo el tiempo, no debemos usar la enfermedad para dar lástima, para enojarnos con Dios, para escondernos detrás de ella debido a algún temor o al manipuleo.

Debemos levantarnos en Cristo Jesús y esperar en Él nuestro milagro.
Dios puede sanarnos por medio de la ciencia y puede sanarnos por medio de su mano divina.

Dios nunca me mandó el SFC, pero sí se valió de esa enfermedad para tratrar conmigo, les puedo asegurar que conocí al Espíritu Santo de una manera que jamás creí haberle conocido.
Conocí los brazos de Jesús, su aroma y su presencia de tal manera que al cerrar mis ojos recuerdo esas noches en las que me veía morir y sin embargo me sentía acunada en los brazos de Jesús.
Sentí el amor de Dios rodeando mi vida en aquel lecho de muerte.
Fuí transformada como mujer, mi llamado a servirle fue renovado, Dios trató con mis inseguridades, era muy fácil que me usaran ya que no podía decirle no puedo a nada ni a nadie.
Pero allí, en la oscuridad de mi habitación, la gloria de Dios visitó mi vida.
Si supieran cuanta gente me criticaron, levantaban el dedo sin piedad para acusarme, te dicen que si estás enferma es porque estás en pecado y sé que muchos de ustedes me entienden porque recibo muchos e-mails de quienes sufren por culpa de gente legalista.

Pero un día, cuando el llanto me invadía debido al juicio de los demás, Jesús me susurró estas palabras en mi corazón:

__Tere, claro que no estás en pecado, me agrada tu vida y tu corazón, pero permito que vivas esto, para que no hagas con los demás lo que hicieron con vos, para que aprendas a escuchar con el corazón a aquellas personas que sufren.

En este día tengo la necesidad de decirte que te animes a dejar de hablar de la enfermedad como si fuera parte de tu vida, como si fuera una prenda que llevás encima y que no querés o podés quitar.
Te invito a que analices tu vida, a que te escuches hablar, a que te refieras a la enfermedad como algo que pronto se va a ir de tu vida.
No estoy hablando de negar la realidad, estoy diciendo que las cosas las tenemos que llamar por su nombre y la enfermedad como puse en el título, no es tuya, ni es mía, solamente debemos dejarla en las manos de Dios y pedir que nos guíe.

Te animo a tener fe, no declares con tus palabras maldición, sino declará vida allí donde la estás necesitando, esa vida abundante que sólo Jesús te puede dar.

Acordate, si estás pasando  por un problema de salud, no digas mi enfermedad es tal, o cual, simplemente decí:

__Estoy por el momento atravesando un problema de salud, que no me pertenece porque Cristo ya se lo llevó en la cruz.
Estoy haciendo los tratamientos y estoy acompañando ese andar con mi fe en Dios.

Con cariño:
Tere.

!Qué Dios te bendiga