jueves, 30 de agosto de 2012

!MUJER FUERTE Y VALIENTE...!

Esta mañana  después de estar orando y de haber leído el libro de Isaías,  cerré mis  ojos, hice silencio en la presencia de Dios y  de pronto siento unas palabras susurrar en mi corazón:

__ ** Mujer fuerte y valiente **.

Me puse a pensar a qué se refería Dios, con lo de mujer fuerte y valiente.
Y en unos minutos vinieron a mi mente algunos nombres de mujeres que marcaron un rumbo en la historia.

Pensé en Eva, la primer mujer del universo, inaugurando todo, imagino su plenitud antes de pecar y su desdicha después de caer en las manos de la serpiente (satanás).
También me  recuerdo a Raquel, la esposa de Jacob.
No me puedo olvidar de la preciosa Sara, nuestra madre de la fe, ni de Rut, tampoco de Tamar, mucho menos de  Ester y de Débora, aunque mi respeto eterno es para María, la madre de Jesús, ¡qué mujer tan admirable, digna de imitar!  
Pienso también en aquellas damas que acompañaron a nuestro Señor Jesucristo, las cuales les fueron fieles durante todo su ministerio, sirviéndole con sus bienes, su presencia, sus manos y sus corazones.
Que podemos decir de Marta y María, estas dos hermanas que tuvieron el privilegio de ser junto a Lázaro amigos íntimos  del Maestro.
Tampoco puedo olvidarme de María Magdalena, que con el  toque perdonador de Jesús,  le cambió la vida, convirtiéndose en su fiel servidora.
Viene a mi memoria las esposas de los apóstoles, si bien anónimas, pero estoy segura que han sostenido muchas veces a sus maridos y a sus familias,  para que ellos pudieran seguir a Jesús.
No me puedo olvidar de Dorcas, tampoco de la mamá y de la abuela de Timoteo, ni de la mujer que Jesús sanó de flujo de sangre y otras tantas y bellas damas que marcaron huellas abriéndonos un camino de bendición, de intachable ejemplo y de fiel enseñanza.

!Ahora entiendo lo de mujer fuerte y valiente!!

Solamente una mujer que cree en Dios y se anima a tomar los desafíos para cambiar el rumbo de generaciones son fuertes en espíritu y valientes, bien valientes desde el alma.
Creo que tenemos una gran nube de testigo con estas admirables damas. Creo que es tiempo ya de comenzar a imitar su valentía y fortaleza. 
¿Cuántas de nosotras para ir a tan solo diez cuadras tomamos un colectivo?  Y encima nos quejamos si tarda, o si va lleno de gente.
Cada vez que me indispongo me quejo,  pero mientras estoy escribiendo viene a mi cabeza este pensamiento:
¿Qué hubiésemos echo nosotras en el lugar de estas mujeres, que caminaban kilómetros y kilómetros, como por ejemplo las que salieron de Egipto para tomar la tierra prometida? 
En esa época no había protectores diarios, ni toallitas con alas y gel, ni tampones y ni pensar de los analgésicos llamalos como quieras pero agregale al final "Fem".
Conocíendo mi naturaleza, estoy segura que primero me quejaría y después tendría que trabajar en controlar mis emociones.
Creo que hoy voy a tener todo un día de reflexión, necesito que el Espíritu Santo hable a mi vida y me ayude a cambiar. Porque observando a estas grandes mujeres, me doy cuenta que me falta tanto por crecer.
A veces nos creemos fuertes por nuestros gritos y peleas, otras veces pensamos que somos valientes por nuestra manera prepotente de encarar la vida. 
Pero me doy cuenta que la fortaleza y la valentía de una verdadera mujer, nace únicamente en el corazón de Dios; es ahí donde tenemos que estar.
Si querés ser una mujer fuerte y valiente tenés que morir a tu carne y con un corazón humillado entrar al corazón de Dios.

¡Él tiene un tesoro para cada una de nosotras!

¿Por qué me lo voy a perder? ..... ¿Por qué te lo vas a perder?....

!No te parece!!

(De mi libro: "Ahora sé quien soy" // aún no editado)

Quiero alentarte con el ejemplo de estas grandes y maravillosas mujeres, a que te animes a pensar en positivo en cuanto a tu vida, a que te animes a pensar que Dios tiene planes de bien para vos y tu hogar; pero no quiero que te olvides que el úncio que pagó el precio por cada una de nosotras es Jesús.
Jesús es nuestro gran ejemplo a seguir y sé que por medio de Él y en Él nosotras también dejaremos huellas de bendición sobre otras generaciones. (San Juan 14:6)

Vamos preciosas amigas, pongamos manos a la obra, tenemos todas las herramientas en Cristo Jesús para cambiar, para fortalecernos, para salir de la cueva en qué estamos metidas.
Tenemos al marivilloso Espíritu Santo que nos guía, nos da poder para vencer, nos da unción, nos levanta y nos revela la oración justa que está en el corazón del Padre para nuestras vidas.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!