lunes, 20 de agosto de 2012

¿A QUIÉN O QUÉ LE ESTÁS DANDO LA MANO?...ES MOMENTO DE SOLTAR TU SOMBRA!!!


¿Cuántas veces van pasando los años y llevamos de nuestra mano situaciones qué ya se hicieron parte nuestra y qué no nos animamos a soltar?
A veces hasta les sonreímos, las cuidamos, estamos pendiente de qué no nos deje, es como si nos sintiéramos acompañadas y acostumbradas.

Hay personas que no pueden o no quieren perdonar y viven con ese sentimiento toda la vida y llevan esa situación de la mano siempre.
Otras tienen un corazón endurecido por la envidia, los celos, la amargura, la culpa, el resentimiento, la violencia,  etc.
Hay mujeres que viven por años con la culpa inmensa de haber realizado un aborto, pero lo han guardado tan bien en el fondo de su corazón, que se colocan caretas para disimular tanto dolor; y van por la vida tomadas de la mano de lo que hicieron aquella vez.

Vamos a ver que nos dice la Palabra de Dios en el Salmo 23.

El Salmo 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;


Ahora miremos la imágen que publiqué en la entrada, a esta señorita que está recostada en un verde pasto, tomada de la mano de una sombra, qué quién vaya a saber qué clase de circunstancia es.
Seguramente nos podríamos imaginar que esta muchachita lleva todo el día de su mano una situación de fornicación, o tal vez de algún vicio, o una mala amistad, etc.
Se la ve sonriente, tal vez tiene su corazón endurecido y no quiere saber nada con Dios, pero qué bueno sería si se animase a soltar esta sombra de su mano y tomarse de la mano firme y segura de Dios.
Porque Dios no  es ninguna sombra, sino que es un Dios vivo y verdadero, que se mueve en la luz y nada tiene que ver con la oscuridad.

El mayor anhelo de Dios en este día es que vos puedas identificar lo que te pasa, te animes a soltar esa sombra que llevás bien agarrada de tu mano y dejes a Dios obrar en tu corazón.
Dios no te creó para que vos vivas atada de por vida a algo; sino por el contrario Dios envió a Jesucristo para que en Él y por Él recibas salvación, recibas sanidad, recibas liberación y restauración!!!

En este día te pregunto:

¿De quién estás tomada de la mano?

¿Llevás por años una situación qué te acompaña cómo una sombra y qué no sabés cómo soltar?

¿Te acostumbraste tanto a vivir así qué hasta le sonreís a lo qué deberías de una vez por todas soltar y qué no vuelva más?


Salmo 63 7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.

Te invito a declarar este Salmo para tu vida, Dios por medio de su Hijo Jesucristo te dio libertad y autoridad para poder tomar la decisión de soltar esa sombra que llevás por años a tu lado.
El Espíritu Santo te da poder para vencer, tenés que tener una relación personal con Dios, tenés que salirte de toda situación que te aleja de la gloria de Dios.
Hoy es tu día, hoy Dios está golpeando la puerta de tu corazón, Jesús pagó un alto precio para que tengas vida eterna y vida abundante.
El Espíritu Santo desea ayudarte y llevarte a que tengas libertad, paz y amor en Cristo Jesús.

Decí con todo tu corazón estas palabras:

Dios en el nombre de Jesús me arrepiento ahora de cada uno de mis pecados y recibo a Jesús como mi Salvador y el Señor de mi vida.
Te pido que anotes mi nombre en el libro de la vida.
Espíritu Santo te pido que me llenes de Tí, necesito tu presencia, tu unción, esa unción que rompe todo yugo en mi vida.
Y ahora tomo autoridad en Cristo Jesús y renuncio a todo lo que me ata, a todo lo que voy llevando de mi mano como si fuera una sombra que me persigue todo el tiempo.
Renuncio en Cristo Jesús a toda falta de perdón, a toda fornicación, a todo adulterio, a todo aborto, a todo deseo de morirme, a toda depresión, a toda culpa, a los celos, a toda envidia, a toda ansiedad, a toda incredulidad, a toda violencia, a toda mala amistad, a toda perturbación mental, etc.
Renuncio en el nombre de Jesús a todo vicio, a toda prostitución, a toda masturbación, a toda pornografía, a toda lujuria, a toda gula, a todo deseo de matar, renuncio a todo lo que me oprime que viene de mis antepasados.
Me declaro libre ahora en Cristo Jesús, levanto mis manos al cielo y le pido al Espíritu Santo que me llene ahora de su gracia, de su poder, de su amor, de su paz y que use mi vida para su gloria.
En el nombre poderoso de Jesús.
Amén. (Así sea).

Atención:
Si estás pasando por una situación límite, no dejes de buscar ayuda profesional y pastoral.
Debés ocuparte de tu físico, de tus emociones y de tu espíritu.
A Dios le interesa tu persona toda.

Con cariño:
Tere.

!Qué Dios te bendiga!