lunes, 23 de julio de 2012

"SIEMPRE HAY UNA NUEVA OPORTUNIDAD....EN DIOS"


Aunque te sientas sin fuerzas y creas desmayar, no bajes tus brazos, andá a Jesús.
Si te invade el miedo y te acorrala el temor, no des lugar a ningún sentimiento, corré a Jesús.
Y si por las noches el devorador te acusa y al comenzar el día te querés morir, no dejes de ir a Jesús.

Aunque te sientas sola y pensás que nadie te ama, no dejes crecer en vos ese pensamiento, Jesús dio su vida por amor a vos.
Si te invade la duda, te falta la fe y sentís una opresión en tu pecho, andá a los brazos de Cristo y te ayudará a vencer.
Porque jamás Jesús nos abandona, Él prometió estar con nosotras hasta el fin.
!Cómo nos va a dejar alguien qué dio su vida por amor, para entregarnos a nosotras salvación!!
Porque en Cristo son nuevas cada manañas y en su presencia podemos respirar en paz.
Porque en Jesucristo cobra vida nuestra alma y ante su poder las cadenas de opresión caerán.
No dejemos que la angustia, el desánimo y el dolor, tomen nuestras vidas...porque Jesús está en nuestro corazón.
Y su Espíritu Santo levantará bandera, nos rodeará de su presencia y nos llenará de su unción.
Su presencia nos acompaña, su misericordia nos rodea, su favor está sobre nuestra cabeza y su corazón está latiendo de amor por nuestro corazón.
Por eso en este momento dejá tu vida, tu hogar y todo tu andar en las manos poderosas de Dios.

En cuanto a mí... siempre me preguntan cómo pude vencer el temor a morirme, cómo pude enfrentar los síntomas de la enfermedad que tuve, cómo pude salir de ese estado de desesperación.

Y siempre respondo lo mismo, no tuve nunca mérito alguno en mi sanidad, solamente me tomé bien fuerte de Jesús, me cobijé en los brazos de Dios y dejé que El Espíritu Santo obrara en mi corazón.

Aquella persona que está enferma sabe perfectamente que es difícil levantarse en fe cada día, porque te rodea una realidad que a los ojos humanos no la podés negar ni ocultar.
Pero si nos aferramos de Cristo y ponemos nuestra mirada en Él, te aseguro que tu carga comienza a ser ligera, aquello pesado que te agobia comienza a desaparecer y comenzás a levantarte internamente con los ojos de la fe.

Me sentí morir muchas veces, no fue fácil para mí y mi familia, fue una etapa muy dura, pero sabíamos que mi vida estaba en las manos de Dios.
Pero te voy a hablar con todo mi corazón y sé que muchas de ustedes me van a entender.
Es hermoso saber que iremos al cielo y nos veremos cara a cara con Jesús y es necesario que siempre tengamos nuestras vidas preparadas porque no sabemos cuándo Dios nos va a llamar para ir a su presencia en el cielo....pero...seamos sinceras...¿Quién quiere morirse y dejar a sus hijos pequeños, a su esposo, su familia, etc?...es muy difícil qué alguien te diga...Yo!! Por lo general por más que amamos a Dios en nuestro interior queremos vivir.
Y eso me pasó a mi, si bien sabía que si moría estaría en la presencia de Dios, en mi interior no quería dejar a mis hijos, mi familia, no me quería morir!!!
Y Dios extendió su manos sobre mi vida  y me sanó, en un proceso de dos años, tuve una sanidad divina muy lenta, pero cada día mi relación con Dios crecía.
Hoy que pasó el tiempo, ya casi seis años de mi sanidad, miro hacia atrás y me gozo en lo que Dios hizo en mí; pero no me puedo confiar y vivir de los milagros antiguos, debo tener una relación constante con Dios.
Cada día vivo nuevos desafíos y debo crecer en fe, para alcanzar el propósito de Dios en mi vida.

No sé cual es tu situación, tu enfermedad, tu problema, tu circunstancia, etc. pero sé que tenemos un Dios que tiene todo el poder para revertir cualquier situación.
No dejes de orar, no dejes de clamar, de tomarte bien fuerte de las promesas de Dios para tu vida y los tuyos.

Te animo a no bajar los brazos, te animo a que dejes a Dios obrar, te aliento a confiar, creer y declarar bendición de Dios sobre tu vida.
Porque tenemos en Cristo Jesús a nuestro salvador y sanador.
Porque tenemos al Espíritu Santo ayudándonos y levantándo nuestras vidas para llevarnos a vivir en el plano sobrenatural, allí donde ocurren los milagros, justo allí donde se mueve Dios.

San Lucas 1:37 porque nada hay imposible para Dios.

San Juan 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

San Marcos 9:23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 

Padre Dios en el nombre de Jesús te pedimos que aumentes nuestra fe, que ayudes a nuestra incredulidad, que nos animemos a creer en que nuestro imposible es posible en tus manos.
Qué tu Espíritu Santo nos llene de tu amor, nos renueve, nos fortalezca y nos lleve a proclamar y creer todas las bendiciones que tenés para nuestras vidas.
Amado Dios perdona nuestros pecados, líbranos de toda maldad, de toda enfermedad, de todo lo que viene a robarnos la fe.
Te amamos y te damos gloria, en Cristo Jesús.
Amén. (Así sea)

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!