viernes, 27 de julio de 2012

!NO QUIERO SER CÓMO ELLOS....YO QUIERO RECIBIR DE TUS MILAGROS!!

Hoy es el último día hábil de las vacaciones de invierno, disfruto mucho tener a mis hijos en casa, me encanta verlos distendidos ya que no tienen para estudiar....pero el lunes empieza todo de nuevo. Hay que madrugar, hay que estudiar y cumplir con todas las responsabilidades!!!

Esta mañana estaba leyendo el libro de San Mateo, ya te conté que estoy meditando y estudiando sobre este maravilloso Evangelio.
Y cuando leí el siguiente texto:

San Mateo 13:58 Y no hizo allí muchos milagros,
a causa de la incredulidad de ellos.

Sinceramente sentí en mi corazón dolor, porque pensé en las veces que Dios no puede obrar debido a mi incredulidad o a la incredulidad de mi hogar.

Y le dije....Señor por favor, ayudá a mi incredulidad, ayudá a la incredulidad que te puedas encontrar en mi hogar, ayudá a la incredulidad de cada uno de tus hijos que está esperando un milagro de tu parte.

Vamos a leer un poco antes del texto que te compartí:

San Mateo 13:53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí.
13:54 Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?
13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?
13:56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
13:57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo
: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
13:58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.


Entonces le dije a Dios:
__Señor por favor, qué nunca me encuentres cuestionándote, que nunca encuentres a mi familia y mi descendencia cuestionándote.

Amiga, la Palabra de Dios es Palabra viva y eficaz, siempre penetra hasta el fondo de nuestro corazón y hay que aprovechar esos momentos con Dios, para que su Santo Espíritu hable a nuestra vida.
Cuando leo la Biblia, siempre busco de examinarme diariamente, es un espejo que me refleja cómo estoy.
Siempre vivimos nuevos desafíos que nos llevan a enfrentar el día de una manera diferente, según como estamos emocionalmente vamos a reaccionar.
De mi parte quiero vivir alineada con el Espíritu Santo de Dios, quiero llevar mi mente y mis pensamientos cautivos a la mente de Cristo, quiero vivir debajo de las alas de mi Dios.
Quiero crecer cada día, como mujer, como su hija, como esposa, como mamá y en todas las áreas que Dios me permite desarrollarme; y en ese crecer necesito vivir bajo la presencia de Dios.
La presencia de Dios rompe los yugos en nuestras vidas, nos transforma, nos da sabiduría espiritual, nos restaura, nos llena de su unción, nos lleva a vivir en victoria, a ver la vida y los problemas desde lo sobrenatural.

En este día, ya entrando en el fin de semana y terminando el mes de julio, es mi deseo para vos y para mí, para tu familia y para la mía; que podamos ser las personas que Dios quiere que seamos.
Es mi deseo y mi anhelo vivir en la presencia de Dios y no en una visitación, quiero vivir de continuo en su presencia, porque quiero que Dios gobierne mi vida y mi hogar.
Cuando solamente anhelamos que Dios nos visite, es que no hemos rendido toda nuestra vida a Él; ya que la visitación dura por un momento.
Yo quiero vivir bajo la sombra del Omnipotente, quiero que su presencia me acompañe y nos acompañe siempre; quiero vivir bajo su voluntad y conforme a su Palabra.

En este día debemos rechazar toda incredulidad que viene a nuestras vidas, para que no nos pase como explica el libro de San Mateo 13:58 que por nuestra incredulidad, Dios no pudo hacer muchos milagros.

Te regalo esta Palabra, Dios hará grandes maravillas en tu vida y en tu hogar:

Hechos 2:16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
2:17  Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
2:18   Y de cierto sobre mis siervos y
sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
2:19   Y daré prodigios arriba en el cielo,
Y señales abajo en la tierra,
Sangre y fuego y vapor de humo;
2:20   El sol se convertirá en tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto;
2:21   Y todo aquel que invocare el nombre del Señor,
será salvo.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!