miércoles, 25 de julio de 2012

"CERRÉ MIS OJOS POR UN INSTANTE...."

Cerré mis ojos por un instante y no pude dejar de imaginarme tu rostro.
Comencé a sentirte a mi lado, tu perfume, tu dulzura, tu presencia rodeó mi ser.
Solamente fue cerrar mis ojos y me recordé toda mi vida y no puedo dejar de agradecerte,
por tu fidelidad de cada día.
Al cerrar mis ojos y desconectarme del mundo que me rodea, pareciera que aún más te siento a mi lado.
Es como si tu dulce miel cubriera mi vida y tu Santa Unción me llenara de aliento fresco.
Recuerdo cuando era niña, recuerdo mi adolescencia, mi crecimiento, mis alegrías y mis miedos.
Recuerdo mi primer beso con Jorge, el nacimiento de mis hijos, recuerdo y tengo fundido a fuego en mi corazón el día maravilloso que te conocí, mi amado Jesús.
Y no puedo dejar de confesarte el gran amor que siento por vos.
Te admiro, realmente te admiro desde el alma.
Me cautiva tu presencia, mi vida no tiene valor si no estás, necesito sentirte a mi lado siempre y decirte cada día, te amo y te amaré hasta la eternidad.
No encuentro palabras para darte las gracias, para decirte cuanto agradezco lo que haces por mí.
Nunca me defraudaste, al contrario siempre me llenaste de tu amor divino y de tu protección.
Y hoy que por un instante cierro ante Tí mis ojos, parecería ver frente a mí tus manos extendidas bendiciéndome.
Esas manos benditas, de mi Dios Altísimo que pasaría horas besando y adorando hasta el fin.
Me encantaría que me ayudes a ser mujer virtuosa, a ser sabia y entendida a ser digna de Tí.
Quiero mi amado Jesús de tus renuevos, de tu presencia siempre y de tu dulce amor.
Anhelo recostarme en tu pecho, oír el latir bien fuerte de tu corazón.
Jesús...me siento tan pequeña, tan niña en tu presencia que solamente te puedo decir...
Te amo,  te deseo, sos mi todo, mi amigo eterno, mi Señor y mi Salvador.
Gracias, mil gracias amado mío, gracias por tenerte y por no soltar mi mano nunca y por cobijar mi vida junto a tu corazón.



Señor amado te pido en este día, en el nombre poderoso de Jesús que tu Espíritu Santo llene nuestras vidas y podamos ser mujeres sabias, mujeres virtuosas, que el Proverbio 31 se cumple en cada una de nosotras tus hijas.
Amado Dios perdona nuestros pecados y que tu favor nos inunde hoy.
Te amamos con todo el corazón.




Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!