miércoles, 13 de junio de 2012

"DIOS ESCUCHA TU ORACIÓN...ÉL ESTÁ A TU LADO"


Ayer en la reunión de damas de la Iglesia a la cual asisto, les llevé de regalo a las mujeres esta poesía que a continuación te voy a  compartir.
En estos días estuve orando para que Dios pusiera en mi corazón sus palabras para que así puedan ser derramadas como suave aroma, en  cada una de nosotras.
Quiero también compartirla con vos, espero que puedas sentir al leer cada letra que Jesús está acariciando tu precioso corazón.


Cuando veo tus manos levantadas hacia mí,
mis oídos enseguida escuchan tu clamor.
Y me deleito en mirar tu corazón.
Y contestarte con mi poder tu elevada oración.
¿Qué es lo qué deseas hijita?
¿Qué dolor llenó tu corazón?
¿Qué te ha pasado qué no me lo has contado?
Nunca te olvides que “Soy  el gran Yo Soy”.
Y por más que la tristeza te invada.
O el frío toque tu dulce corazón.
No te olvides clamar a mí cada mañana.
Porque tus ruegos llegaron hoy a mi corazón.
Y me proclamarás por siempre.
Y te gozarás en mí.
Porque hoy extiendo a ti mi mano.
Y pongo gozo y óleo de alegría en tu ser.
Levantá ya tus manos hacia el cielo.
Elevá a mí tu tierna oración.
Que yo te acuno por las noches.
Y en el día las montañas muevo yo.
No temas y no desmayes, solamente cree en mí.
Acaso hija amada… ¿Hay algo imposible para mí?
Entonces en este día, comienza a pedir tu petición.
Porque con amor eterno te he amado.
Y sobre ti pongo mi misericordia.
Y derramaré un canto nuevo en tu boca.
Y sanaré tu corazón.


Te dejo estos textos bíblicos para que puedas meditar sobre ellos  y sobre tu relación personal con Dios:

San Juan 14:14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.

1 de Juan 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 

Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Santiago 5:13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración.
¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. 

No dejes de orar, no dejes de contarle a Dios todo lo que te pasa, no dejes de compartirle tus temores y tus alegrias; Él está enamorado de vos, a Él le encanta que hayamos recibido a Jesús en nuestro corazón y gracias a Jesús tenemos el gran privilegio de ser hijas de Dios y además tenemos el gran privilegio de contar con El Espíritu Santo con nosotras en cada momento.
Te animo a levantar tus manos al cielo, a cerrar tus ojos y rendir tu corazón a Dios.

Con cariño: Tere.


¡Qué Dios te bendiga!