sábado, 30 de junio de 2012

"CUMPLIRÁ SU PROPÓSITO EN TU VIDA"

Solamente cerré mis ojos esa noche y me aferré a Tí.
Mi corazón latía fuerte, no me quiería morir.
El nacimiento de mis hijos como flash venían a mi mente y corazón, mi noche de casamiento, la sonrisa de mis padres, el primer beso con mi esposo, el día que le entregué mi corazón a Jesús, todo pasaba rápido frente a mí.
Si bien los dolores eran muy fuertes, mi mente ya estaba agotada y mi ser gemía de tanto sufrír, pero en mi interior sabía que aún mi Dios iba a cumplir su propósito en mí.

Me aferré bien fuerte a Jesús y aunque la enfermedad (Encefalomielítis Miálgica) parecía ganar la batalla, todo mi ser se tomó fuerte de Dios.
Y comencé a sentir como nunca antes  la inseparable compañía del Espíritu Santo en mi vida.
Levantarme tan sólo a lavarme los dientes era tan desgastante para mi, me quedaba sin fuerzas, me tenía que arrastrar para volver otra vez a la cama.
En mi patio, mis hijos pequeñitos jugaban y si bien quería estar con ellos, me era imposible estar allí.

!Tengo un Dios especialista en imposibles, tengo un Dios que se puso a mi lado y me sacó adelante!

Y el pasar por esa enfermedad transformó mi vida, si bien siempre me conmoví por el dolor de los demás, ahora el Espíritu Santo había agudizado mis oídos espirituales y transformó aún más  mi corazón ante quien  sufre.
Así es Dios, usa para nuestro bien cualquier situación, trabaja en nuestro interior, moldea nuestro corazón, nos levanta, nos restaura, nos sana, nos capacita y nos usa para su gloria.

Podemos elegir dos caminos ante una enfermedad, o nos revelamos contra Dios y contra el mundo, llorando por los rincones todo el tiempo, o nos aferramos más a Dios, reconociendo que nuestro socorro viene de Él.

Quiero a través de estas breves pero sentidas palabras que salen de mi corazón, animar y alentar a aquella persona que está atravesando una situación difícil en su vida.
Quiero darte una palabra de ánimo en dónde tu fe en Dios pueda crecer y así conocerle como un Dios que ama y que está siempre atento al clamor de sus hijos.

¿Sabés qué hacía yo cuándo me veía morir?...Le decía a Jesús que lo amaba y al Espíritu Santo qué por favor me tomara bien fuerte de la mano.

Hasta el día de hoy le digo a Jesús que lo amo y le pido en cada instante al Espíritu Santo que no me suelte por favor de su mano.

Te deseo que hoy puedas decirle a Jesús que lo amás y que sientas al Espíritu Santo a tu lado, tomándote bien fuerte de tu mano.

Salmo 138:8 Jehová cumplirá su propósito en mí;
Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;
No desampares la obra de tus manos.


Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!