martes, 29 de mayo de 2012

"EL VALOR DE SU SANGRE"

Jesús pagó con su vida el precio para nuestra salvación y nos justificó a través de su preciosa sangre derramada en la cruz para perdón de nuestros pecados.
La sangre de Cristo compró legalmente nuestras vidas y satanás sabe que no nos puede tocar.


1 de Juan 1:7 pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Jesús al dar su vida por nosotros, al derramar su preciosa sangre para perdón de nuestros pecados, nos estaba reconciliando con el Padre.

1 de Pedro 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
 


No debemos tomar en vano el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, debemos vivir una vida en santidad, debemos clamar a Él, recibirle en nuestro corazón y hacer su santa voluntad.

Hebreos 2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 

Cuando Jesús derrama su sangre preciosa en la cruz, cuando da su vida por nosotros estaba venciendo  y quitándole todo poder a satanás, entonces si estamos en Cristo, no tenemos porque estar bajo autoridad del diablo, tenemos autoridad en Cristo Jesús, para ordenarle al diablo que suelte nuestras vidas, nuestras familias, etc.

!HAY PODER EN EL NOMBRE DE JESÚS!

Hebreos 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 

Hebreos 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
10:20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
10:21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.


Te invito a recibir a Jesús en tu corazón:

Dios en el nombre de Jesús me arrepiento de todos mis pecados, acepto a Jesucristo como mi Salvador personal y Señor de mi vida.
Anotá mi nombre en el libro de la vida.
Cubro mi vida con la sangre de Cristo Jesús y te pido perdón por haber menospreciado tu sacrificio en la cruz para que yo tenga vida eterna.
Espíritu Santo por favor llename de Tí en este día, enseñame a orar, a clamar, dame sabiduría de lo alto para comprender tu Palabra, la Biblia;  y poné tu favor sobre mi vida para poder hacer tu voluntad y vivir una vida en santidad conforme a tu bendita Palabra.
Te amo y te necesito.
Amén. (Así sea).

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. 
3:18 El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 
3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 
3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 
3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.


Si hace tiempo que recibiste a Jesús como tu Salvador personal, pero sentís que te apartaste de Él y querés volver a sus caminos, te invito a hacer esta oración con todo tu corazón.

Padre Dios en el nombre de Jesús, te pido perdón por haberme apartado de tus caminos.
Amado Dios te pido en este día que restaures mi vida en tu presencia, te necesito y declaro que eres mi único Dios.
Padre querido, me consagro a Tí hoy, perdóname por haber tomado en vano la sangre preciosa de Jesucristo y pido la presencia del Espíritu Santo sobre mi vida.
Renuncio en Cristo Jesús a toda incredulidad que ha tomado mi vida.
Señor amado transformá mi vida y mi corazón, quiero honrarte, amarte y servirte como Tú te mereces, en el nombre de Jesús, amén.


!Qué Dios te bendiga!