jueves, 26 de abril de 2012

"Y ESTA PALABRA TAMBIÉN ME ACOMPAÑÓ DURANTE LA ENFERMEDAD"

Salmo 40:1 Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
40:2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.


Cuando estamos pasando por una enfermedad complicada, todo nuestro ser se estremece y si bien tenemos nuestra fe y confianza puesta en Dios, hay días en que nos sentimos desfallecer y desanimarnos; porque somos seres humanos, estamos en un cuerpo y esas sentimientos van a surgir.

En lo personal pasé por diferentes estados de ánimo, a veces tenía mucha, pero mucha fe, otras no tanto, otras veces lloraba, después trataba de ignorar la enfermedad, después volvía a levantarme y así hasta que ese proceso de asumir por la situación que estaba pasando se hizo real en mí.

Pero como siempre digo, jamás me enojé con Dios porque estaba enferma, o dejé de orar y de pedirle que me tomara bien fuerte de su mano para no decaer.
Jesús siempre me acompañó, nunca me dejó sola, mis largas noches de dolor tenían alivio al sentir que me acunaba en sus brazos.
Su Santo Espíritu fue mi gran compañero de batalla, de ayuda, de ministración divina.
Y hoy cuando ya todo pasó y miro hacia atrás puedo decir que nunca estuve sola, que mi Dios siempre me ha sostenido.

Con el Salmo 40:1 entendí que por más que me invadía  la ansiedad al querer que Dios me sanara !ya!, no me servía de nada; ya que evidentemente en mí estaban mis emociones un tanto alteradas, entoncen comencé a renunciar en Cristo Jesús a cada área de mi vida que me quitaban la paz y la fe, como por ejemplo el temor a la enfermedad y a morirme como me habían diagnosticado.
Jesús me dio su paciencia para recibir en un proceso de dos años largos para mí, su sanidad divina, ya que gracias a Él aprendí a esperar.
Yo sabía y sentía que Dios se inclinaba a mí y oía mi clamor y esa actitud de parte de mi Señor Amado me daba mucha paz.
Fue entonces en ese proceso que comencé a sentir lo que dice el Salmo 40:2 "Él me sacó del pozo de la desesperación"...Él me fortaleció en el medio del sufrimiento y me llenó de sus fuerzas y de su paz, para mirar con los ojos sobrenaturales y poder así declarar y decretar sobre mi vida en el nombre de Jesús, la sanidad divina que estaba necesitando, porque así como creo que Jesús murió en la cruz por mi salvación, también creo que murió por mis enfermedades.
Isaías 53:4 Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.


!Jesús enderezó mis pasos, me reafirmó en Él, me sanó, me restauró, me infundió de su aliento y me llevó por medio de su presencia y de la unción de Su Santo Espíritu a ser una nueva mujer, una mujer qué aprendió de las adversidades a levantarse y a confesar con los labios y el corazón...qué Jesús vive, reina, es real y desea salvarte y sanarte hoy!!!

Y luego como broche de oro, puso en mis labios un cántico nuevo, un cántico de gozo, de felicidad, de fe, de paz, de promesas cumplicadas.
Dios llenó mis labios de alabanza, Dios insipira cada día mi vida cuando le busco en intimidad y abro mi corazón ante Él, El Espíritu Santo comienza a ministrar mi corazón y me lleva a agradecer la obra tan grande que Jesús hizo en mí, cuando se presentó a mi vida cautivando con su grandeza mi corazón.

Dios anhela, desea y quiere darte un nuevo cántico de alanbanza, un cántico de victoria, un cántico de gozo por las promesas y respuestas cumplidas.

!Qué en este día en dónde te encuentres, puedas esperar pacientemente en la presencia de Dios, creyendo y sabiendo qué sus oídos estás atentos a tu clamor, qué Él siendo Dios se inclina ante vos para escucharte y para bendecirte!

!Hoy es el día en el qué Jesús está golpeando a la puerta de tu corazón, Él quiere y puede salvarte, Él quiere y puede liberarte, Él quiere y puede sanarte!

!Él te ama cómo nunca nadie te amó ni te amará jamás....Jesús dio su vida por amor a vos y te aseguro que para Él valés todo!!

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!