martes, 17 de abril de 2012

"Y ELLA SE ENCONTRÓ CARA A CARA CON ÉL"

San Juan 8:1 y Jesús se fue al monte de los Olivos.
8:2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a Él; y sentado Él, les enseñaba.
8:3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
8:4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
8:5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
8:6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

8:7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 
8:8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
8:9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
8:10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo:
Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 
8:11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo:
Ni yo te condeno; vete, y no peques más.8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo:Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Esta mañana estaba meditando en esta palabra de San Juan 8, en el N.T.
Pensé en lo amoroso que es Jesús con cada una de nosotras, las mujeres.
Recordé la infinidad de veces que Él nos lleva a estar a solas, cara a cara en su presencia, para sanar nuestro interior, nuestra esencia, nuestra feminidad.

Y pensando en esta mujer, en su situación vivida en aquel entonces, escribí estas líneas que te las quiero compartir.

Allí estaba ella, la llevaron arrastrando.
La tiraron frente al maestro, esperando de Él la sentencia final.
La consigna era matarla con piedras,
para que sufriera de apoco, hasta agonizar y morir.
!Pero no sabían a quién se la llevaban!
!No sé daban cuenta frente a quién la arrojaban!
Era Jesús el Nazareno, el que había venido a dar vida.
Él estaba buscando pecadores para sanar y perdonar.
Y el Maestro con una sola frase, logró que los acusadores se fueran.
Y se quedó a solas cara a cara, con esta mujer.
Y tocó su corazón con su dulce presencia,
restaurando una a una sus herídas; y le dio vida otra vez.
¿Dónde están los qué te acusaban?
Jesús le preguntó.
Y la miró a los ojos y con su poder y amor la sanó.
Vete hija querida y ya no peques más.
Pero ella quedó muda ante tanta majestad.
Y sintió un fuego en su pecho, sabía que ya nunca sería igual.
Dicen por ahí, en el pueblo...que esta mujer cambió.
Que dejó de adulterar y en una señora de hogar se convirtió.
Jesús sanó su honra y libertó su corazón.
Y rompió con su presencia las cadenas que ataban su interior.
Ella se encontró cara a cara con su Salvador.
Y Él lavó sus heridas y sus lágrimas secó.
Así tal cual sucede en esta época también.
Encontrarse con el Maestro da vida a nuestro ser.
Y cuando entregás tu vida a este maravilloso Dios....
Él hace nuevas todas las cosas y te da un nuevo corazón.

Si estás pasando por una situación difícil en tu vida, en dónde no sabés como salir de todo pecado de adulterio, fornicación, prostitución, lujuría, masturbación, pensamientos obscenos, pornografía, etc.

Dejame que te guíe en una oración:

Decí por favor estas palabras creyendo con todo tu corazón, tenés que entender que Jesús te ama y le importa tu vida, pero también tenés que tomar la decisión personal de dar tu corazón a Él y dejar de pecar, porque Cristo es quien te fortalece y en Él está tu victoria.

*** Dios en el nombre de Jesús, te pido perdón por todos mis pecados, me arrepiento ahora uno a uno de todos ellos.
Tomo la decisión  de aceptar a Jesús como mi Salvador y Señor personal. Anotá por favor mi nombre en el Libro de la Vida.
Espíritu Santo te pido  por favor que me llenes de tu presencia y me guíes a creer y ser libre de todas estas ataduras que siento en mi interior.
Ahora en el nombre de Jesús, renuncio a toda fornicación, a todo adulterio, a todo swinger, a  toda masturbación, pornografía, lujuria, lesbianismo, renuncio y quito de mi vida en el nombre de Jesús, todo pensamiento obsceno, a toda práctica sexual con animales, renuncio a toda prostitución, a todo incesto y me declaro libre en el poderoso nombre de Jesucristo.
Cubro mi vida con la sangre de Cristo Jesús y levanto mis manos al cielo pidiendo que El Espíritu Santo me llene, me renueve y me restaure.
Amén. (Así sea.) ***

Tito 2:11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
2:12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 

Tal vez a alguien incomode esta oración, ya que nombro algunas prácticas sexuales que pueden ofender; pero a lo largo de estos años, Dios me ha dado la posibilidad de escuchar a muchas mujeres que han abierto su corazón y han confesado cuán atadas están a muchas de estas prácticas.
Y al hacerlas recibir a Jesús en su corazón, al renunciar en su nombre a cada una de ellas, al poder perdonar y perdonarse, al ser contenidas espiritualmente, te aseguro que Dios me dio la posibilidad de ver ser transformadas para su gloria y honra a estas bellas y maravillosas personas.

Jesús sigue buscando pecadores, Él desea sanarlos y rescatarlos.
Jesús nos sigue diciendo hoy en día: "El que esté libre de pecado tire la primera piedra".
!Qué bueno es formar parte del grupo qué no tiran la primera piedra, qué bueno es ser un instrumento para qué Jesús pueda sanar y libertar estas preciosas vidas!!
!Qué hoy sea un día para vos, si estás atada a algunas de estas prácticas, en el que puedas a través de Jesús ser libre y comenzar en Él una nueva vida!
!Y si sos parte de aquellas personas que están deseosas de tirar la piedra, te invito a analizar tu vida, ya que todos somos pecadores, no hay ni una sola persona en el mundo que tiene autoridad para tirar la primera piedra, el único que puede hacerlo es Jesús y sin embargo no la tiró, sino que se conmovió, tuvo compasión, la amó y la salvó!
¿Yo quiero ser cómo el Maestro, yo quiero amar cómo Jesús?...¿Y vos?

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!