miércoles, 14 de marzo de 2012

PERO....¿CÓMO HAGO?

Filipenses 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
4:5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.


Muchas veces las ansiedades que invaden nuestras vidas, debido simplemente a nuestro diario vivir, hacen que nos sintamos afanosas, cansadas, angustiadas, como viendo a los problemas cual enormes gigantes.
Hasta que leemos Filipenses 4: 4 en donde se nos llama a regocijarnos siempre en el Señor...entonces decimos en nuestro interior:
Pero....¿cómo hago?
La desesperación y la ansiedad de querer hacer la voluntad de nuestro Dios hace latir fuerte nuestro corazón, no queremos desilucionarlo, entonces nos desesperamos; pero un momento....creo que no terminé de leer:
Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Ahora sí, ahora sí entiendo, debo dejar mi ansiedad, el afán que me invade, en su presencia, por medio de la oración, por medio de mi relación diaria con Él!!
Pero no sólo orando, sino acompañando mi dialógo con Dios con ruego, por medio de la fe, con el gemido indecible a mi favor del Espíritu Santo y además con un corazón agradecido.

¿Cuántas veces nos acercamos a Dios sólo para pedir y nos olvidamos de agradecer, aún aquellas oraciones no contestadas?
Si aprendemos a poner nuestro afán en sus manos, a orar y rogar en su presencia, a tener un corazón lleno de acción de gracias para nuestro Maestro, la paz de Dios, esa paz que humanamente no podemos entender guardará nuestro corazón y nuestros pensamientos, entonces tendremos paz por medio de nuestro amado, amoroso y fiel Jesús.

Después que terminé de meditar esta mañana en esta Palabra del Nuevo Testamento, le escribí al Señor unas letras que salieron de mi corazón, te las comparto:

Enséñame Señor...
A regocijarme en tu presencia.
A dejar en tus manos los problemas.
Y a vivir en tu paz.
Enséñame Señor...
A vivir en tus alturas.
A respirar profundo en tu victoria.
Y disfrutar de tu bondad.
Enséñame Señor...
A entregarte en tus manos
Las ansiedades, los miedos
Y también el qué dirán.
Porque yo reconozco.
Que sos Dios verdadero.
Quien me sostiene de su mano
Y me conduce en Cristo Jesús
A toda verdad.
Por eso en este bello día.
Con mi vida a Tí rendida.
Recibo de Tí la fortaleza.
Que sólo tu gozo me da.

Te amo Jesús, sos mi único y gran amor.
Tu eterna enamorada: Tere.

Te regalo este texto bíblico, es mi deseo para vos:

Colosenses 1:9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,
1:10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;

Te animo y te aliento en este día, a que puedas dejar tu afán, esas ansiedades que te roban la paz y te enferman, en las manos de Dios.
Pedile que su regocijo invada tu ser y te aseguro que Nuestro Amado Jesús se complace en oir las peticiones de tu corazón...dejáte abrazar hoy por su dulce presencia, dejáte amar por Dios, dejá que El Espíritu Santo te llene de su unción.


!Hay victoria en Jesús, Él pagó un alto precio por tu vida, Él dio su vida tan sólo por amor a vos!!

Con cariño: Tere.


!Qué Dios te bendiga!