martes, 13 de marzo de 2012

"DEJALO EN SUS MANOS Y ÉL LO VA A HACER"

Eclesiastés 3:15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

¿Hay cosas en tu vida qué sentís todavía están allí perturbando y agobiando tu alma y tu corazón?

Muchas veces vivimos años tras años, bajo una misma situación, sin resolverla, sin solucionar nada, pero escondemos todo como si fuera debajo de la alfombra; nadie ve que está allí, pero eso no quita que están.

Las cosas no hay que esconderlas, no hay que taparlas, por el contrario hay que pedirle sabiduría de lo alto a Dios para poder en el nombre de Jesús solucionarlas y dejar que Dios restaure lo que pasó.

No es justo vivir con tantas cargas sobre nuestras espaldas, arrastrando esa mochila que cada vez encorva más y más nuestras vidas, afectando así nuestro ser en el área física, emocional, espiritual, familiar, personal, interpersonal, etc.

En este nuevo día tenemos un gran desafío por delante, debemos sacarnos, despojarnos de todo lo que nos ata, ya sea falta de perdón, culpa, temor, inseguridad, incredulidad, contiendas, ira, mentiras, celos, etc. dejarlos en las manos de Dios en el nombre de Jesús y dejar que Él restaure lo que pasó, no yendo luego nosotros a sacar a la luz una y otra vez la misma situación.
Dejá que Dios restaure tu vida, por medio del precioso y poderoso Espíritu Santo, dejá que restaure tantos años de sufrimiento y soledad, dejá que sane y restaure tantos años de pobreza en todas las áreas de tu vida.
Dejá que Dios restaure tu matrimonio, tus emociones, tus sueños y anhelos perdidos, dejalo hacer a Dios en vos, dejá tu corazón en sus manos.
Despojarse de uno mismo, llevar cautivo todos nuestros pensamientos a la mente de Cristo, volcar en Él todas nuestras ansiedades y temores; comenzar a declarar la Palabra de Dios para nuestras vidas y creerla; buscar el rostro de Dios en oración cada día, pidiéndole que nos llene de su amor y su paz, todo eso hace que nuestros huesos secos comiencen a cobrar vida.

Cariños: Tere.



!Qué Dios te bendiga!