jueves, 1 de marzo de 2012

!CUIDADO CON LAS ANCIANITAS...DIOS LAS USA PARA HACERTE RECAPACITAR!!


Me desperté una mañana y estaba un tanto angustiada; estaba atravesando por una dificultad que me estaba quitando las fuerzas y la paz.
Esto que te voy a relatar me ocurrió hace aproximadamente dos años atrás y sí...sé lo que estarás pensando....!Todo le pasa a ella!!!
Y la verdad que sí, sinceramente tengo una lista interminable de mis alocadas experiencias con el Señor, pero en verdad cada una me lleva a reflexionar y me llevan a crecer.
Espero disfrutes de mi relato y que aprendas a no hacer lo que yo hice.

Esa mañana tenía que ir a hacer unos trámites y me sentía tan cansada que no tenía ganas de hablar con nadie...(como siempre digo, eso es un milagro, que yo !Tere!! no tenga ganas de hablar, no sucede todos los días, ja,ja.)
Le dije a Dios:
__Por favor, hoy no quiero que me uses con nadie, no tengo ganas de hablar, no me siento con fuerzas para ayudar y la verdad que yo necesito ayuda hoy!!!
Terminé mi sentencia al orar así y me marché; tomé el colectivo, hice los trámites y me paré en una esquina para cruzar la Avenida:
__Oh no, el semáforo está en rojo y tarda millones de años en ponerse en verde. (Exclamé desde mi interior)

De repente escuché que alguien chistaba y no sé por qué en mi corazón sabía que era para mí.
Estaba tan mal que me hice la distraída, había muchas personas esperando que el semáforo se pusiera en verde para cruzar, así que por qué me chistarían a mí!!!!
Luego de un ratito una señora me toca el hombro y me dice que aquella abuelita apoyada en aquella vidriera me estaba llamando a mí.

__!Qué raro, no la conozco, no sé quien es! (Me hice la desentendida)
Pero la ancianita me llamó extendiendo su mano y entonces fuí.

Quiero contarte que no es mi naturaleza ser así, al contrario, siempre estoy dispuesta a que Dios me use y me sorprenda; pero ese día, al estar mal, parece que salió de mí un sentimiento que no conocía y era: ...!Hoy quiero ocuparme de mí!!!
Error amiga, Dios me dio una lección.

Cuando me acerqué a la ancianita, se apoyó en mi brazo y me dijo:
__Querida, por favor me ayuda a cruzar la Avenida, tengo que ir al Banco, me siento muy triste y cuando la ví parada sentí el deseo de llamarla para contarle lo que me pasa.

Amiga no quieras saber lo avergonzada que me sentí ante Dios, fue horrible, sabía que Dios usaba esta situación para hacerme entender que aunque estaba pasando por una prueba, eso no impediría que Dios me usara.
La abuelita me contó que vivía solita y que su hijo tenía cáncer.
La guíe a recibir a Jesús en su corazón, oré por ella y oramos juntas por su hijo; luego la acompañé hasta la puerta del Banco y la dejé en compañía del vigilante de la entrada.
Me fuí pidiéndole perdón a Dios, entendí cuánto vale un alma para Dios, entendí que somos instrumento suyo y que mi vida tiene que preocuparse de tener una relación con Él, vivir en santidad y buscar hacer su voluntad.

Siempre va a haber situaciones que nos quieran desanimar y hacer sentir que no tenemos nada para dar, que nuesto problema es inmenso, seguramente más que el de los demás.
Pero qué maravilloso es Dios, que con su amor, nos enseña, nos habla y nos usa.


Cada vez que salgo le entrego mi salida a Dios y estoy a la expectativa de que Él me conceda el honor de servirle, de darle una palabra de aliento a alguna persona, etc.

Tal vez a vos te esté pasando lo mismo que me pasó a mí, tenés tu vista mirando hacia bajo y no te deja ver más allá de tus problemas.
Tal vez esté tu autoestima muy baja y creas que Dios no quiere usarte.
Quizás por tu situación, se te endureció el corazón y no tenés ganas de hablarle, ni de ayudar a nadie.


Te invito hoy a que hables con Jesús, que dejes que llene tu vida de su presencia y te muestre el plan perfecto que tiene para vos y tu familia.

Preparate, no te sorprendas si al cruzar por una esquina, o al estar parada esperando que cambie de color un simple semáforo, Dios te envíe a una ancianita y sientas que volvés a vivir.


Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Sos más que vencedora en Jesús, sos más que vencedora por medio de su gran amor.
Y nada ni nadie, te va a separar de su amor y no te olvides que sos tesoro precioso para Él y además sos instrumento útil en sus manos.

Cariños: Tere.



!Qué Dios te bendiga!