jueves, 16 de febrero de 2012

"....Y DIOS DETUVO EL COLECTIVO"

Hace unos años atrás, después de mi sanidad y como siempre cuento, me encantaba salir a hacer las compras sola; ya que por mucho tiempo viví encerrada en casa por los fuertes dolores y por el estado de pánico que no me permitía desarrollarme normalmente.

Recuerdo que ya había realizado las compras, era cerca del mediodía y mis hijos iban a salir de sus estuidios para venir a casa a almorzar.
Estaba cruzando la estación, el peso que llevaba por tantas bolsas ya se reflejaban en mis brazos y en mi rostro por el cansancio y afortunadamente el colectivo que tenía que tomar justo venía.
Este colectivo tarda tanto, pero tanto, que podés llegar a estar una hora parada si lo perdés, así que me apresuré y le dí gracias a Dios porque venía enseguida; pero algo sucedió.....


___Señora espere, está apurada, tiene algo para mí, tiene algo que decirme. (Me dijo una jóven mujer que estaba sentada en un costado de la vereda con un bebé en brazos)

Me detuve, la miré, miré mi colectivo y en décimas de segundos le dije al Señor:

__Oh, Dios mío, cómo hago, si pierdo el colectivo no voy a llegar hasta después de una hora y mis hijos quedarán en la calle, pero tampoco me puedo ir y dejarla allí, por favor Señor detené al colectivo.

Me agaché hacia Marta, así se llama, digo se llama porque la sigo viendo, conversé con ella y me contó su problema; ella había recibido a Jesús en su corazón de niña, pero al crecer se había apartado de Él y hoy lo estaba lamentando.
Conversamos, oramos juntas y al mirar el reloj ya habían pasado media hora, me despedí y corrí al colectivo que para mi asombro estaba ahí parado.


Cuando subí, el colectivero me dijo:
__Ya está...nos podemos ir.
__Sí gracias. (Le contesté mirando a dos pasajeras más que estaban en el mismo y que creí que después de media hora me querían matar)


Me fuí feliz por Marta y me reía sola junto a Jesús, porque Él había detenido el colectivo por mí y por Marta; por mí para que no llegara tarde y mis hijos quedaran afuera y por Marta porque Dios para el mundo, detiene el universo y confunde cualquier pensamiento a favor de un alma.

Mi historia suena a fábula o a cuento, pero es una gran realidad.
A lo largo de mis 26 años de caminar junto a Jesús he podido observar cómo este maravilloso Dios siempre deja las 99 ovejas y va en busca de la ovejita que está perdida, desviada o desamparada.


Un día Jesús lo hizo por mí y sé que hoy lo hará por vos.
Dejáte usar por Jesús, dejá que Él te sorprenda deteniendo cualquier colectivo, dejá que muchas Martas te salgan al encuentro para que puedas llevarlas a los piés de Jesús nuestro Señor y Salvador.


Texto bíblico para reflexionar y poner por obra:

San Mateo 18:10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.
18:11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
18:12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?
18:13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.
18:14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.


Dejemos que Dios nos sorprenda en este día, dejemos que nos salga al encuentro con su Santo Espíritu y nos guíe a hacer su voluntad.

Te pregunto:
¿Tenés ganas qué Jesús te use y si es posible detenga lo qué sea para salvar un alma perdida?
¿Te sentís identificada con Marta?
ó
Quizás...¿Hay alguna Marta qué conocés y qué necesitás qué Dios le salga al encuentro?


Entonces te invito a que hables con Dios, a que te pongas en sus manos, a que intercedas a favor de aquella persona que vos sabés está necesitando que Dios le salga al encuentro y la salve.
Y si sentís que no sabés como servir a Dios, dejá que Él hoy hable a tu corazón y te muestre que con tan sólo mirar a tu alrededor puede hacer de tu vida un brazo de bendición, un instrumento útil en sus manos, para llevar el mensaje de Buenas Nuevas a tantas vidas necesitadas.

!No te menosprecies...tu vida vale!
!Sí tenés qué poner tu vida a cuenta con Dios, ahora es el momento!


Cariños: Tere.

!Qué Dios te bendiga!