martes, 7 de febrero de 2012

"EL PERDÓN Y LA VIOLENCIA DE GÉNERO"

¿Si hay arrepentimiento del agresor, la víctima de maltrato debe perdonar y olvidar?

Justamente debido al carácter cíclico de la violencia familiar, muchas veces ocurrirá que la persona violenta se arrepienta, quizás hasta sinceramente.
Sin embargo, esto no equivale a la posibilidad de un cambio real de la conducta violenta.
Las buenas intenciones no bastan: es necesario, además del reconocimiento y del arrepentimiento, el trabajo deliberado, prolongado y a fondo sobre cada uno de los miembros de la pareja, a cargo de alguien que sepa del tema.


El proceso del perdón se confunde a menudo con otros estados o conductas.
Veamos algunas de ellas:

•Perdonar no es olvidar.
Algunos, contrariamente a este principio, afirman que perdonar es olvidar, como si olvidar fuera inherente al perdón como las cuerdas al violín.
En realidad, olvidar podría ser un peligroso camino para escapar de la pena interior.
Ningún agente pastoral debería recomendar el olvido para aliviar la situación. Nada se recuerda tanto como aquello que nos proponemos olvidar. El olvido no puede ser decretado.


•Perdonar no es excusar.
En realidad, perdonar es lo contrario de excusar. Cuando alguien excusa a otro es cuando cree que no tiene culpa.


•Perdonar no es suavizar los conflictos.
Algunas personas obstaculizan el proceso del perdón intentando suavizar o relativizar los conflictos que se plantean. Una manera de hacerlo es diciendo que lo ocurrido que provocó la herida no es de la mayor importancia, sin haber hecho el recorrido que se supone que se debe hacer para llegar a esa conclusión.


•Perdonar no es lo mismo que tolerar.
Perdonarme y perdonar a otro es sano para mí mismo.
Tolerar cualquier cosa que yo o el otro haga puede conducirme hacia diversas complicaciones y a la enfermedad.
Uno podría perdonar a alguien casi todo, pero uno no puede (no debe) tolerar todo. Cada vez que las personas interactúan entre sí, deben decidir, consciente o inconscientemente, qué clases de cosas habrán de tolerar.

(Material extraído del Instituto Eirene Argentina)

Efesios 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Somos llamadas a perdonar siempre, porque Dios siendo Dios, nos perdona a través de Jesucristo; entonces nosotras no podemos no perdonar porque sino nos estaríamos poniendo en una postura mayor que Dios.

Ahora bien, el perdonar al agresor, al abusador, etc. no es fácil, pero tampoco imposible, porque Cristo nos fortalece. (Filp. 4:13)

Se necesita ayuda profesional y espiritual para salir de una situación de abuso y maltrato. No tenemos que condenar, tenemos que ponernos al lado de la víctima con amor y acompañarla en este dolor y creerle.


Perdonar al agresor no quiere decir que hay que volver bajo su maltrato, las personas deben entender que muchas vidas corren peligro.

El maltratador no es un monstruo, pero si no reconoce su actitud y es tratado, no va a salir de su círculo de violencia y siempre va a arrastrar con él a alguien.
El maltrato emocional, psicológico, verbal, espiritual, físico, sexual, etc.
va debilitando a la víctima, hasta el punto que se siente avergonzada de contar lo que le pasa, porque lamentablemente en la sociedad siempre hay una frase que se debería sacar urgente. ¿Sabés cuál es?
Se le dice a la víctima: ....¿Y vos qué le hiciste para qué él te pegue, o te maltrate?.


No quiero entrar en detalles, solamente desde mi humilde lugar si me es posible ayudar aunque sea con direcciones o palabras de alerta, estoy un poquito conforme.

He tenido que tratar espiritualmente con niñas chiquitas violadas y llevarlas a perdonar a su agresor y cuando estas niñitas conseguían con toda las fuerzas de su corazón poder perdonar, su rostro cambiaba y se dibujaba una sonrisa en sus caritas.
Pero ahí no termina todo, no es sólo el perdón, viene un largo proceso en donde la familia, los profesionales, la escuela, la iglesia, el estado, etc. deben formar parte.


Si sufrís violencia de algún tipo, es necesario que busques ayuda urgente, ya mismo, contale a alguien de confianza lo que te pasa.
Y te pido que me permitas guiarte en oración para que puedas perdonar, para que al liberar el perdón, puedas romper en el nombre de Jesús esas cadenas que sentís que atan toda tu vida.

Decí con todo tu corazón:
Padre Dios, en el nombre de Jesús, antes que nada te pido perdón por todos mis pecados. Ahora amado Dios pido la presencia del Espíritu Santo sobre mi vida, para que me guíe y me de las fuerzas necesarias para perdonar y salirme de todo círculo de violencia.
Padre Dios en el nombre de Jesús tomo la decisión de perdonar a ....(decí el nombre de o las personas que te dañaron o te dañan), declaro que me cuesta mucho hacerlo, pero quiero hacer tu voluntad y en Cristo Jesús perdono ahora.
Señor amado, en el nombre de Jesús renuncio a todo sentimiento de culpa, de odio, de rencor, de venganza, de muerte, de depresión y a toda autoestima baja que me ha ocasionado toda esta situación de maltrato.
Te pido que me pongas a la persona justa a la que yo le pueda contar lo que me pasa y me guíes a donde tengo que recurrir, qué tengo que hacer, te pido que me ayudes a ser libre de esta horrible situación.
Espero en Tí Señor amado, me cubro y cubro a mi familia con la sangre de Cristo Jesús. Amén. (Así sea)


Nunca te olvides que los oídos y el corazón de Dios están atentos a tu clamor.

¿Sabés cómo imagino a Dios cuándo sus hija/os le claman?
Estoy segura que hay profundo silencio en el cielo, que la tierra deja de girar, que todo se detiene, que su corazón comienza a latir más fuerte, por amor a nosotros.
Así me imagino a un papá amoroso como mi amado y amigo Dios.
Él calla de amor por nosotras, Él es amor, Él te ama con amor eterno y nunca le es ajeno tu dolor.
Animate a ponerte en las manos poderosas de Dios, en el nombre de Jesús y dejá que su Santo Espíritu guíe tu vida.


Te envío cariños desde mi corazón al tuyo y te animo a que cobre aliento tu vida, vos valés, sos especial tesoro para Dios. Tere.