miércoles, 8 de febrero de 2012

"AQUELLA TARDE MIENTRAS ME ESTABA BAÑANDO"

Cuando estaba enferma de Sindrome de Fatiga Crónica, como bien cuento muchas veces, mi estado físico era muy delicado.
Recuerdo una tarde cuando me fuí a bañar, cuando abrí la ducha y tomé la esponja para luego tomar el jabón, noté un color extraño en mis manos.
Me miré las uñas y estaban un color azul, muy raro y al ver las palmas de mis manos observé un color entre verde y azulado que estaban cubriendo toda mi piel.
Un fuerte dolor en mi pecho, entre angustia y miedo comenzó a invadirme; sentía un ahogo profundo y parecía como si mi alma saldría de mi interior.
En décimas de segundos me sentí morir.
Parecía que mi vida se debatía entre la vida y la muerte, era una sensación tan rara y tan extraña, todo sucedía muy rápido... pero de repente mi interior cobró fuerzas y te aseguro que no era natural sino que algo sobrenatural estaba sobre mi vida en aquella tarde junto a mí en mi bañera.
Y desde lo profundo de mi ser comencé a clamar a Dios, comencé a pedir la ayuda del Espíritu Santo sobre mi vida, como soltando con todas mis fuerzas la última oración que esperaba cambiaría mi vida.
No me quería morir, la imágen de mis hijos se presentaba en mi cabeza y en mi corazón, no quería dejarlos, no quería terminar mi vida allí, en una bañera, sin ropa, no quería que ellos vieran a su mamá en ese estado.


Entonces experimenté lo que dice la Palabra de Dios sobre el Espíritu Santo, que Él intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.


Comencé a clamar a Dios y a llorar, mientras me miraba mis manos y podía observar como cobraban otra vez el color normal, comencé a sentir estabilidad física y el dolor profundo de pecho junto con los fuertes mareos comenzaron a desaparecer.
Mi físico y mi mente estaban fuertes, con esa fortaleza que sólo Cristo nos da.
Sabía que una vez más me había encontrado cara a cara con la muerte, la podía sentir, pero el poder enorme de Dios estaba librando una vez más a mi favor la batalla, su Santo Espíritu traía la victoria para mi vida.

Comencé a glorificar a Dios y a cantarle cantos de agradecimiento que salían de lo más profundo de mi corazón.... me terminé de bañar y lo más maravilloso fue ver reflejado mi rostro en el espejo, en medio del vapor con una sonrisa inmensa que salía desde mi corazón.


No sé cual es tu situación actual, en primer lugar te aliento a no perder la fe en Dios y te animo a que sigas también con tu tratamiento médico mientras esperás en Cristo Jesús tu milagro.

Pero quiero decirte que a Dios no le es ajeno tu dolor, ni tu padecer, Él no hace acepción de personas y si Él estuvo conmigo allí en mi bañera, socorriendo mi vida, librándome de la muerte y de la enfermedad, de igual manera lo va a ser con vos.

Hay poder en el nombre de Jesús, no estamos solas, Dios es un papá amoroso que no escatimó ni a su propio hijo por amor a nosotras y a través de Jesús tenemos salvación y sanidad divina.

Él es nuestro socorro, nuestro pronto auxilio en la tribulación.
Salmo 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.


Y aunque sientas que estás atravesando el peor momento de tu vida y por ahí te sentís en tremenda soledad, te invito a que dejes obrar a Dios en tu corazón, Él está las 24hs. a tu lado.
Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.


Te regalo esta palabra en el libro de Romanos del Nuevo Testamento, para que pongas tu nombre y declares que nada te va a separar del amor de Cristo y que sos más que vencedor en Él.
Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:
Por causa de Ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

No te permitas perder la fe, la esperanza y así desanimarte; no dejes que la duda te invada y traiga cansancio a tu vida y a tu corazón.
El Espíritu Santo renovará tus fuerzas como la de un búfalo y te dará un canto nuevo en tus labios y en tu corazón.

Salmo 92:10 Pero Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
Seré ungido con aceite fresco.


Hay vida en Jesús y esa vida es para nosotras por medio de Él.

Oremos:
Padre en el nombre de Jesús te pedimos que perdones nuestros pecados, pedimos la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, intercediendo a nuestro favor.
Amado Dios me uno al clamor de cada persona que está pasando un problema de enfermedad o cualquier necesidad que está sobre su vida y su familia y te pedimos que la virtud sanadora y libertadora de Cristo Jesús sea derramada ahora, trayendo bendición, liberación, sanidad, unidad, paz y amor para cada vida.
Te amamos, nos comprometemos a vivir conforme a tu voluntad, conforme a tu Palabra Divina y a la guía de tu Santo Espíritu.
En el nombre de Jesús, amén.


Te envío cariño: Tere.


!Qué Dios te bendiga!