jueves, 9 de febrero de 2012

"TE SIGO ABRIENDO MI CORAZÓN...TE SIGO CONTANDO SOBRE MI VIDA"

Acá estoy, sentada frente a mi compu, viendo mi blog y otras páginas amigas.
Siento la compañía de Jesús a mi lado, siento su calor suave; sé que el Espíritu Santo está hablando a mi corazón.
Lo necesito tanto, porque si bien pasamos por diferentes etapas y nos damos cuenta que vamos creciendo; también hay nuevos desafíos que demandan un cierto grado de preocupación, las cuales tenemos que ser sabias en sacarnos de encima y entregarle a Dios todo nuestro corazón.
No sé porque escribo esto, pero al leer otra vez mi escrito sobre mi testimonio en mi bañera; cerré mis ojos y comencé a recordar aquellas vidas tan preciosas que conozco personalmente y otras por medio de mi blog y que están padeciendo alguna enfermedad; entonces mi ser se conmueve, mi corazón comienza a clamar y es ahí cuando comienzo a sentir cuan brisa suave y cálida el amor de Dios trayendo paz en mi corazón, porque sé que Él estará obrando milagros y maravillas, lo sé, claro que lo sé, Él está sanando ahora y seguirá sanando y libertando vidas.


Me apasiona Jesús, me enloquece y muero de amor y suspiro mil veces por este maravilloso Dios que ha dado a su hijo por amor, para que por Él tengamos vida eterna; y ni hablar del Bendito Espíritu Santo que me consuela, me fortalece y me guía.

Tal vez soy muy reiterativa, quizás siempre estoy diciendo lo mismo en cuanto a la enfermedad que tuve y en cuanto a lo que Dios quiere hacer en tu vida....pero pasé momentos tan difíciles que no puedo dejar de ponerme en el corazón de aquella persona que sufre.
Porque cuando atravesamos una enfermedad, por más que estamos rodeadas de personas, te aseguro que nos sentimos solas, es tan personal atravesar por una enfermedad, porque cada día se enfrenta de manera diferente, a veces con ánimo y fe y otras veces con angustia y mucha incredulidad; pero lo bueno es que Jesús cuan amigo fiel, está a nuestro lado, nos toma de la mano, nos acompaña, nos acaricia y deja que el Espíritu Santo comience a llenarnos de su aceite fresco, de su unción y comienza a mostrarnos el plan de Dios para nuestras vidas.


No tengo como virtud ser paciente, la verdad que no, pero cuando estuve enferma creo que aprendí a esperar, segundo tras segundo, aprendí a esperar una y otra vez.
La verdad a veces parecía que mi reloj funcionaba muy despacito, quería vivir rápido para que llegara mi respuesta de parte de Dios, pero como ya comenté otras veces, Él se presentó a mi, en la soledad y la oscuridad de mi habitación...en medio del silbo apacible, me amó, me consoló, me habló y me sanó.


No sé de qué manera Dios va a sanar tu vida, Él tiene un trato diferente y personal con cada una de nosotras; lo que sí sé que la manera que Él elija va a ser la mejor, porque es un papá amoroso que se toma todo su tiempo en sacar en victoria a sus hijitos.

!Cómo me ayudó esta maravillosa Palabra...!!!!
1 de Pedro 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo;
5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque él tiene cuidado de vosotros.


Reconocer que Él es Dios y darle todo el control de mi corazón: sabiendo que en su mano están mis tiempos, fue la mejor manera de humillarme, porque podía descansar así debajo de sus alas, allí en su presencia me sentía y me siento segura.
Y luego con El Espíritu Santo como mi ayudador, comencé una a una a tomar cada situación que me ocasionaba ansiedad y en el nombre de Jesús las renunciaba y las entregaba en sus manos, tantas veces hasta que me sentía libre!!!


La enfermedad no solamente trae consigo dolores físicos, sino que te va llevando a problemas emocionales, abrís puertas al temor, a la angustia, a la soledad, otras veces a la culpa, quizás al enojo, no sé, depende de cada persona; pero siempre una enfermedad trae consecuencias, por más que nos queremos hacer las super espirituales y que nuestra fe está intacta; en realidad a mi me parece que como seres humanos en algún momento nuestra naturaleza humana nos va a jugar una mala pasada y sin querer un día nos despertamos y nos sentimos angustiadas y temerosas.
Lo bueno es ser rápidas en ir a la presencia de Dios y comenzar a reconocer lo que nos pasa, identificar esa situación y clamar a Dios que nos haga libre en Cristo Jesús, luego despojarnos de todo peso y aunque no tengamos ganas, debemos levantar nuestras manos al cielo invitando al Espíritu Santo a que nos llene de su presencia y traiga paz en nuestro corazón.
No estaría escribiendo todo esto, si no lo hubiese vivido primero, porque considero que es muy fácil dar consejos, pero en el medio de la dificultad, ahí nos descubrimos tal cual somos. No somo perfectas, vamos en Cristo camino a la perfección, Él sí es perfecto y en Él y por Él podemos vencer.


Como digo siempre, la duda es acción que te hace retroceder, te lleva a la desesperación y te llena de incredulidad hasta ahogar tu vida espiritual, emocional y física...sin embargo la fe, es acción que te ayuda a avanzar, te lleva a conquistar nuevas tierras para tu vida tomada de la mano poderosa de Dios.
La fe en Jesús te liberta de toda opresión, te abre la visión en cuanto a los planes de Dios para tu vida, te permite ver con los ojos sobrenaturales y es ahí cuando comenzás a caminar en victoria, porque lo sobrenatural te eleva y te hace ver que en lo natural sólo parecías una gallinita mirando el piso, pero en el plano sobrenatural, tomada de la mano de Dios, te elevás como las águilas y allí en las alturas las cosas cambian, allí en las alturas se mueve el poder sobrenatural de Dios, hablándote y animándote a seguir adelante.


!Vamos...hay vida en Jesús, hay victoria en Él, animate a creer en Jesús, dejá que El Espíritu Santo te hable hoy, Él es real!!

No te olvides...animate a ser ante la presencia de Dios...Simplemente sencilla y apasionada en creer, en amar y en servir a Jesús, a pesar de cualquier dificultad, que tu sencillez y tu pasión por Él no retrocedan.

Quiero que sepas que contás con mis oraciones y que si estoy viva es por la gracia de Dios, es por mérito de Él, de mi amado Jesús!

Cariños: Tere.