jueves, 5 de enero de 2012

¿PODÉS DECIR CONMIGO...?


Salmo 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.


!Cuántas veces en mis momentos de oración declaro qué Dios es mi fortaleza, qué en Él está mi refugio y mi amparo!
!Cuántas veces declaro qué en Jesús está mi socorro, qué El Bendito Espíritu Santo me da las fuerzas y la fe necesaria para declarar que en medio de mis tribulaciones debo estar confiada porque Él es mi auxilio!


Como cada mujer vivo diferentes situaciones diarias, el andar cotidiano es un gran desafío; la casa, los hijos, el matrimonio, la familia toda, las responsabilidades, etc. y super miles de etc.
Y hay momentos que tengo toda la confianza y fortaleza en Cristo Jesús para ir a su presencia y dejar que su Santo Espíritu me guíe y me llene; pero hay otros momentos en donde me siento más atribulada y cansada y eso demanda un esfuerzo personal de mi parte para salirme de esa situación y tomarme con todas mis fuerzas en Cristo Jesús y así poder vencer.


Hubo una etapa de mi vida en donde pensaba que había mujeres super cristianas, como siempre digo, aquellas señoras que parece que nada les duele, que nunca lloran, que no se indisponen, ni van al baño y ni les duele la cabeza.
Entonces me esforzaba para agradar a los demás todo el tiempo y llegar a ser como ellas porque pensaba que así tenía que ser.


Pero luego con la misericordia de Dios entendí que no existen las mujeres super...Jesús habló a mi corazón y me mostró que cada una de nosotras siempre batallamos internamente con algo, tal vez algunas entienden más rápido y otras tardamos un poquito más.
Entendí que Dios quería que yo sea única, porque así me creó; como igualmente quiere que vos seas única.
Es liberador entender que a Jesús le agrada personalmente cada una de sus hijas y que no quiere repeticiones, Él nos hizo a cada una con una gracia especial y así nos quiere disfrutar.


En este día quiero alentar a cada mujer, quiero alentarte a confiar en Dios y a dejar que Él sea tu amparo, tu fortaleza en esas áreas y situaciones que lo estás necesitando.
Quiero alentarte a creer y a esperar que tu auxilio viene solamente de Dios.
No existe ninguna tribulación más grande que nuestro Señor y Él no espera que pases por eso sola.


Filipenses4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

!Viví por años creyendo qué era con mis fuerzas y terminé agotada; hasta qué El Espíritu Santo me dijo:...Tere no es con tus fuerzas, no estoy esperando eso, es con las fuerzas de Jesús, Él pagó el precio por vos, Él te fortalece, únicamnete Él!!

Para reflexionar:
¿Estás luchando con tus propias fuerzas?
¿Te sentís cansada, enferma y desesperada?
¿Sentís qué todo se te viene encima?


Entonces es un buen momento para soltar todo en las manos de Dios.

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.


Cada una de nosotras necesita tener una relación personal con El Espíritu Santo, en Él recibimos poder no sólo para hablar a las personas de este maravilloso Jesús que se dio por amor, sino nos da poder para vencer y salirnos de toda situación que nos quiere llevar a vivir en un pozo de depresión, culpa, angustia, soledad, enfermedad, etc.

En lo personal sé lo que es que Él me llene para dar su palabra y derramarla al corazón de las personas: y sé lo que es clamar y recibir de Él la fortaleza y el poder para vencer en Cristo Jesús y salirme de cualquier situación adversa.
Pero todo demanda un esfuerzo, una búsqueda personal.
!Claro qué no es fácil!...Pero no estamos solas, tenemos la Palabra de Dios que nos exhorta y anima, tenemos la obra redentora de Jesús, tenemos a un Dios Padre amoroso que nos ve a través de su hijo Jesucristo y nos ama con amor eterno y tenemos al Espíritu Santo intercediendo por nosotras con gemidos indecibles.


Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Con cariño: Tere.

!Qué Dios te bendiga!