jueves, 26 de enero de 2012

"DECIDÍ SENTARME Y CHARLAR CON VOS UN RATO"

Me siento un tanto inquieta, comencé a recordar en mi corazón los momentos que he vivido cuando estaba enferma; comencé a sentir en mi interior la necesidad de orar por aquella mujer enferma.
No sé en donde se encuentra, ni su nombre, ni su lugar de orígen; solamente siento la necesidad de orar para que Dios obre sanidad en las vidas necesitadas; tal vez esa vida sea la tuya...quizás estás en la misma situación que un día estuve yo, enferma, dolorida, sin fuerzas pero con la necesidad imperiosa de creer que pronto vería la mano sanadora de Dios.

De pronto mi corazón comenzó a latir más fuerte, los recuerdos de sentir su mano fuerte apretando la mía cuando me sentía morir, cobraron vida hoy otra vez.
Nunca voy a olvidar la presencia de Jesús en mi habitación en las noches de profunda oscuridad para mí, cuando me sentía morir, cuando lloraba de desesperación por tanto dolor y siempre, pero siempre, sentí su consuelo y su presencia acariciando mi corazón.
Aprendí a permitirme llorar, porque aprendí que El Espíritu Santo es especialista en consolarnos.
Aprendí a despojarme de toda careta de super cristiana, porque entendí que soy una simple mujer que ama a Dios con todo su ser.
Me permití tener miedo, para luego confesarle a Él cuan asustada estaba y así descubrí que Dios me cobijaba debajo de sus alas.
Aprendí a llorar para luego reír, aprendí a no rendir cuenta a nadie por mi enfermedad sino sólo esperar en mi Dios.
Me permití descansar, cuando creía que todo el tiempo tenía que darme toda a los demás.
Aprendí a renunciar a mis miedos, mis temores y ansiedades, porque en mi habitación a oscuras, en la soledad de mi almohada, Jesús tocó y cautivó mi corazón.

Y hoy que pasó el tiempo, descubro que he crecido, que ya no tengo esos miedos, pero sin embargo lucho como cualquier mujer con desafíos nuevos.
Entonces entiendo que mi socorro viene de Él, que hizo los cielos y la tierra...y así declaro una y mil veces que Jesús es mi fortaleza.
Soy más que vencedora en Cristo Jesús, por el poder de su amor y nada hay merito mío en mi sanidad, solamente Jesús se dignó a tocar mi físico dolorido, mi corazón agotado y mis emociones alteradas....Él me restauró, de la cabeza a los pies.
Jesús me sostuvo siempre y con su Santo Espíritu me llenó.
Él dio vida a mis huesos secos y puso en mis labios una nueva canción.
Jesús me envolvió con sus brazos amorosos y cada día me escuchó.

No sé cual es tu situación, o tal vez tengas enojo con Dios, quizás estés ofendida porque todavía no te sanó.
No sé si estás enferma, o tenés un gran dolor en tu interior, lo único que te puedo decir es que Jesús está llamando hoy a tu corazón.

Si necesitás oración no dejes de escribirme, me estaré uniendo a vos, para clamar por tu problema a este maravilloso Dios, Señor experto en resolver nuestros imposibles.
Nunca te olvides, a Dios no le es ajeno tu dolor, Él te ama tanto, pero tanto que dio a su hijo Jesucristo por amor a vos, para que en Él y por Él tengas salvación y vida eterna.

Te animo y te aliento a creer, te animo y aliento a recibir en tu corazón a este maravilloso Jesús que dio su vida por vos, solamente por amor.
Cariños: Tere.


SALMO 91.

!Qué Dios te bendiga!