sábado, 17 de diciembre de 2011

"LETRAS QUE TOMÉ DEL CORAZÓN DE UNA MUJER MALTRATADA"


Vivir por años con la cabeza gacha.
Soportando el maltrato y el dolor.
Querer despertar y ver la vida diferente
pero sin embargo me invade el temor.

Toda mujer que sufre violencia
está aterrada.
Tiene miedo a morir, a quedar sola
y a ser doblemente victimizada.

La mujer que sufre violencia
siente sangrar el corazón.
Llora su alma lágrimas amargas
de profundo dolor.

Cuando te golpéan el alma
a los ojos humanos no se pueden ver
las heridas profundas que marcan tu ser.
El abuso emocional, espiritual y físico
es cadena que ata la vida de una mujer.

El ser maltratada y menospreciada
hace que sienta en tu ser
que murió en tí la niña que fuiste una vez.

El maltrato, los golpes, los insultos,
los llantos, el menosprecio, las penas,
las quejas, las injuria y mucho más...
Hace que cualquier mujer
pierda las fuerzas y la esperanza.

Hoy, ahora, en este mismo momento
en cualquier lugar...
Hay alguien que está siendo abusada,
maltratada y que no sabe cómo escapar.


Amigas queridas, me animé a tomar estas letras del corazón de una mujer que está pasando por maltrato verbal y emocional.
Mi corazón está apenado junto al de ella y con estas palabras deseo homenajear su vida y su corazón.
Es importante tener a alguien en quien confiar, alguien que las escuche y las comprenda y crean en ella.
Mi solidaridad para con toda mujer que sufre maltrato.
Rompan el silencio, busquen ayuda, cuenten a alguien lo que les pasa, no están locas, no son las culpables, nada justifica la violencia.
El agresor con sus insultos y maltrato hace que te vayas aislando, que te sientas culpable de esa situación, que sientas que te estás volviendo loca.


Hay vida en Jesús, Él dio su vida por amor a vos y no hace acepción de personas.
Dios es un Dios de amor y de respeto.
Dios creó al hombre y a la mujer con diferentes roles, pero nada tiene que ver el ser degradada la mujer y menospreciada.
Para Dios ante sus ojos somos iguales.
Dios no es machista, Dios es amor.
El machismo ve y trata a la mujer como un objeto, aún hay mujeres machistas, debemos salirnos de ese círculo y recurrir a lugares donde hay gente preparada para aconsejar y darte una mano de auxilio.

En mis 26 años de andar en los caminos de Dios, he visto cómo en muchas iglesias marginan a las mujeres, he visto como al pedir ayuda por la violencia que viven las mandan a sus casas diciendo que Dios manda a amar y a perdonar.
Sí claro que Dios nos manda a amar y a perdonar, pero que tiene que ver la violencia con Dios.
¿Quién dijo qué hay qué volver una y otra vez en los brazos del agresor y seguir siendo golpeada hasta ser muerta en sus manos?
Dios me libre y nos libre de aconsejar algo así.
El violento no puede ser apañado, la iglesia tiene que despertar, la iglesia tiene que dejar de mirar para un costado.
Claro que Dios puede transformar la vida de una persona violenta, pero primero hay que preguntarle a esta persona si quiere ser tratada, porque solo no va a poder, él tiene que reconocer que es violento, tiene que entender que no sirve solamente con pedir perdón, porque después vuelve a cumplir el círculo de violencia.
Cuidemos a nuestros niños, cuidemos a nuestros ancianos, cuidemos a nuestras mujeres y oremos a favor de tantos hombre que están en contra de la violencia de género.


Si sufrís violencia llamá al:
0800-666-8537 Línea gratuita en toda Argentina.


!Qué Dios te bendiga!