lunes, 5 de diciembre de 2011

¿AGUNA VEZ TE SENTISTE ASÍ....?

Hoy estuve meditando sobre los últimos momentos de Jesús aquí en la tierra, realmente mi alma fue conmovida.
Lo amo y lo admiro tanto que cada vez que leo sobre su sacrificio en la cruz, no puedo dejar de emocionarme y agradecerle.


Fijate lo que dice este texto:
San Marcos 14:34 Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.


Impresionante expresión, Jesús mismo, diciendo que su alma estaba triste hasta la muerte y la verdad sentí alivio, sentí paz cuando leí este texto...¿Sabés por qué?
Porque pensé en todas las veces que sentí a mi alma estar triste hasta la muerte y cómo Jesús en esos momentos me había cobijado, comprendido y ayudado a salir de esa situación.
Claro Él ya había experimentado ese sentimiento, obviamente que por motivos muy diferentes, no me estoy poniendo a la altura de Jesús, no, para nada.
Simplemente quiero decir que a mi amado Jesús, no le es ajeno ningún sentimiento nuestro porque Él ya pasó por allí.


Con lágrimas en mis ojos, comencé a sentir la presencia del Espíritu Santo hablando a mi vida:
__Tere...¿Sabés cuántas mujeres ahora mismo sienten su alma estar triste hasta la muerte...mujeres qué no pueden tener hijos, qué perdieron a un ser querido, que son abusadas, maltratadas, mujeres incomprendidas, marginadas, mujeres qué tienen hijos en drogas, en cárceles?

Amiga querida, Jesús ya pasó por ahí, Él pagó el precio y tiene la llave para sacarnos de toda amargura y muerte espiritual.


¿Está tu alma triste hasta la muerte?
Corré a los brazos de Jesús, porque Él hoy te está esperando.
Él sabe por lo que estás pasando.


Luego seguí leyendo:


San Marcos 14:35 Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de Él aquella hora.
14:36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para Ti; aparta de mí esta copa; mÁs no lo que yo quiero, sino lo que Tú.


Entendí la necesidad urgente de postrarme ante la presencia de Dios y clamar por la necesidad que estamos pasando, clamar reconociendo que la soberanía y la voluntad de Dios es lo que queremos para nuestras vidas.

Amiga, Jesús clamó, Jesús estaba triste, muy triste hasta la muerte, es muy fuerte eso, pero Él pidió a su Padre Celestial que sea sobre Él su voluntad.
Y después que Jesús pasó la muerte, después que fue crucificado, venció a satanás, tomó la llave de la muerte en sus manos, resucitó, está vivo y en Él y por Él somos más que vencedoras.


Hoy Jesús nos invita a entregarnos en sus brazos, a decirle cuán desesperada se encuentra nuestra alma y a confiar más que nunca en Él.
Porque Jesús no pagó tan alto precio para que vivamos así.
Te invito hoy a que identifiques qué es lo que te está haciendo sentir tu alma triste hasta la muerte y que puedas en oración y con un corazón humilde y rendido a Él, dejarle una a una tus cargas, tus preocupaciones, tus anhelos y tus frustraciones.
Dejá que El Espíritu Santo te revele su voluntad, te abra los ojos espirituales para que puedas ver con los ojos de la fe, para que puedas ver tu victoria en el plano sobrenatural, para luego tener la conquista en Cristo Jesús en lo natural también.


Cariños: Tere.