miércoles, 30 de noviembre de 2011

"NO ES UN HORNO MICROONDAS"


A veces pensamos que nuestra relación con Dios funciona igual que un horno microondas.
Ponemos nuestra taza con leche y la sacamos calentita.
Tenemos una comida super congelada y al instante ya está descongelada.
Calentamos el pollo, cocinamos papas y todo en unos poquitos minutitos.
Vivimos en un mundo que parece todo express, todo listo, todo rápido, todo tiene que ser para ahora, nunca queremos esperar.
Y pareciera que así queremos vivir nuestra relación con Dios, queremos que funcione como un horno microondas, queremos que Dios nos responda ya, nos llene de su presencia ya, nos sane ya, nos de todo lo que queremos ya, etc. y millones de etc.
Entonces nos convertimos en niñas caprichosas y manipuladoras con Dios...sí, no estoy exagerando, porque en vez de tomarnos tiempo para estar con Él y aprender a pedir como nos conviene, nos encerramos en nuestro propio deseo y de ahí no salimos.

Quizás esto que estoy escribiendo no te pasa a vos y te encuentrás en una etapa madura de tu vida y todo eso me pone feliz.
Ahora bien, debemos entender que estamos viviendo en una demanda cristiana muy fuerte, parece que si no le das a la gente lo que pide se van y si Dios nos los sana ya, no oran más y si Dios no los prospera y les da un auto nuevo, no diezman más.

Entonces me pregunto....¿Me gustaría a mí qué mis hijos me busquen por lo qué les doy o por lo qué yo soy?...Interesante pregunta no es verdad!

Quiero buscar a Dios por lo hermoso que Él es y no hablo así porque me sanó y ahora estoy libre de esa horrible enfermedad; no para nada, si te contara entenderías que día a día vivo diferentes desafíos, que debo enfrentar y que demandan de mi fe.
No puedo vivir por el milagro que recibí solamente, debo ser agradecida, pero debo cultivar mi relación personal con Dios segundo tras segundo.

Te pregunto:
¿Manejás tu relación con Dios cómo manejás el microondas de tu casa?
¿Querés todo ya, ahora y en este mismo segundo?
¿Estás dispuesta a amar a Dios por lo qué es y no por lo qué te da?
¿Comenzás tu día hablando con Dios, leyendo su Palabra, dejando que su Santo Espíritu te guíe?
¿Analizás tu vida a la luz de la Biblia?
¿Cuánto hace qué no levantás tus brazos al cielo y le rendís tu corazón a Jesús?

No dejes pasar este momento, te aseguro que no tenés ni una idea de cuanto Dios te ama. Él busca corazones sencillos, corazones humildes.
Jesús está llamando a una generación de mujeres capaces de decirle sí Señor a pesar de cualquier situación, te doy mi corazón y mi vida toda para Tí.
Yo quiero ser parte de esta generación de mujeres que se la juegan por Jesús, que tienen una relación con Él, que permiten que las llene de su presencia.

Te invito a cerrar tus ojos, a que detengas todo pensamiento que bombardea tu mente, a que le des descanso a tu corazón y que permitas que Jesús acaricie tu vida.
Solamente cerrá tus ojos y hacé silencio en su presencia, te aseguro que si te rendís a Él tu vida ya no va a volver a ser la misma.

¿Sabés una cosa?...Orar es hablar con Dios...Te puedo asegurar que las mayores victorias en mi vida, las conquisté con la oración.
Sé que ninguna oración vuelve vacía, porque Dios está atento al clamor de sus hijos y también sé que Dios va a trabajar la paciencia en mí, para que aprenda a esperar y recibir así cuando me conviene.
¿Querés tener un presente y un futuro asegurado? Entonces entregale tu vida a Jesús.
¿Querés tener un pasado restaurado? Dejá que El Espíritu Santo trabaje en tu corazón.

2 de Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Gracias por visitar mi blog, gracias por cada comentario recibido.
Desde mi corazón: Tere.


!Qué Dios te bendiga!