jueves, 3 de noviembre de 2011

"LLEGÓ EL CORREO"


Una mañana, conocí a una mujer que estaba muy angustiada y me compartió que estaba atravesando un momento muy difícil con una de sus dos hijas.
Me atreví a tomar las palabras que esta mujer me había contado, intentando entrar en su corazón y formar desde su dolor y angustia esta carta, que estoy segura que jamás ella se hubiese animado escribir.

CARTA DE MAMÁ A HIJA

Querida hija:
Hace ya varios meses que no te veo, te extraño y extraño a mis nietos. Mis manos están desesperadas por acariciar tu rostro y en mi corazón hay millones de palabras que están deseosas de ser habladas.
Por favor, reflexioná, te amo y te necesito. Creo que te dí años de mi vida, te he cuidado y he atendido a tus hijos; que son mis nietos amados. Pero al estar por tantos años tan sola y hoy que encontré a un buen hombre para poder compartir mis últimos años de vida casándome con él. Vos hija, me cerraste la puerta de tu corazón y me dejaste de hablar.
¿Quién te dijo que por volverme a casar después de veinte años de viudez, yo me olvidaría de tu papá?
¿Qué te hace pensar qué yo no te voy a querer más, ni a cuidar a mis nietos?
¿Cuál es tu temor, qué tenés miedo a perder?
Por favor hija, reflexioná. Te amo con todo mi corazón y mi ser.
Cada día que pasa, siento que por no poder verlos, de a poco me estoy muriendo. No te olvides nunca que te estoy esperando.
¡Te amo hija!!
Besos, mamá.

Alguien a quien aprecio mucho, me alcanzó una carta que a continuación les voy a relatar.

CARTA DE HIJA A MAMÁ

Querida mamá:
Cuantas veces me despierto en la mañana creyendo que todo es diferente. Me imagino que entre vos y yo hay una excelente relación. Me encantaría estar sentadas frente a frente, reírnos de la vida y conversar de tantos temas que nunca hablamos.
Recuerdo el día cuando te compartí lo que me pasaba, y de la necesidad que tenía de ordenar mis tiempos y mi vida, pero no me entendiste. Estuviste a mi lado en momentos felices y en momentos amargos, te agradezco y te bendigo.
Pero hoy descubrí que tengo derecho a disfrutarme, a disfrutar a los demás y no por eso no te ame.
¡Si supieras cuánto te amo y anhelo estar con vos! Deseo que en estos años podamos ser felices juntas.
Y aunque te encuentres a muchos kilómetros de distancia, quiero decirte que cada día, estás en mi corazón. Te amo.

Amadas amigas, le pido a Dios en este día que bendiga toda relación familiar, le pido en el nombre de Jesús que bendiga toda relación entre madres e hijas.
A veces ambas viven en un estado de dependencia y codependencia continuo, ninguna de las dos pueden ser libres y aunque se aman se lastiman.
Dios nos llama a tener relaciones sanas.

A lo largo de estos años, he tratado con situaciones entre madres e hijas, en dónde las hijas no pueden ser libres del dominio de sus mamás, aunque estén casadas, sienten que sus mamás las gobiernan y dominan, aún cuando ellas están en la cama con sus esposos, sí, oíste bien.
Tambíen he tratado con madres que se sienten usadas por sus hijas.

Él unico que tiene poder para romper toda estructura, atadura, dominio, posesión y egoísmo es Jesús, pero es una decisión personal, hay que dejar a Dios obrar en nuestro corazón.

El Espíritu Santo está a tu disposición las 24hs. del día, no hay excusas para no ser libre, no hay excusas para no soltar a la otra persona y dejarla ser feliz en el nombre de Jesús.

Honrar a los padres no signinifa vivir bajo una opresión, honrar a los padres significa amarlos, respetarlos, ayudarlos, etc. pero el único que compró nuestras vidas es Jesús de Nazareth con sus sangre preciosa.

Dios nos de sabiduría en este día, por mi parte no quiero ser una madre que perjudica a mis hijos, una madre egoísta, creyendo que soy la dueña de ellos; y por otro lado no quiero ser una madre descartable, que te usan cuando te necesitan y después se olvidan de vos.
Por eso cada día le pido a Dios que derrame su amor fraternal en mi hogar, que su unción esté sobre cada uno de nosotros, que su paz y su amor sea derramado entre mi vida, la de mi esposo y la de mis dos hijos. Cada día me pongo en la brecha en oración, porque tenemos un enemigo que desea la destrucción familiar y no nos podemos permitir como mujeres vivir dominadas por nuestras emociones y por nuestro egoismo, no debemos permirnos caer en autocompasión.
Pidamos a Dios que nos permita ver a nuestra familia con sus ojos, porque con sus ojos vamos a poder ver la obra terminada.

Por eso todo parte de nuestra relación con Dios, cuando más nos acercamos a Él, más acomoda nuestras vidas y nos da sabiduría para ser mujeres sabias y no necias.
Proverbio 14:1 La mujer sabia edifica su casa;
Mas la necia con sus manos la derriba.

Dios ama a la familia, entonces demos a Él el timón de nuestro hogar.

Cariños: Tere.


!Qué Dios te bendiga!