miércoles, 2 de noviembre de 2011

"CONTINUACIÓN DE: MULTIPLICARÁ TU NOVIEMBRE"

San Mateo 14:15 Cuando anochecía, se acercaron a Él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.
14:16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.
14:17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
14:18 Él les dijo: Traédmelos acá.
14:19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
14:20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Me emociona ver en esta palabra cómo Jesús se movió a favor de las personas y en el medio del desierto transformó lo que no había en un milagro.


Fijate que los discípulos vieron sólo lo natural, le dijeron al mismo Jesús, que la hora ya pasaba, que estaban en un desierto, que la gente se fuera, que vayan a comprar comida, etc. Sus ojos estaban con una visión tan corta que no podían darse cuenta a quién tenían con ellos.
Humanamente hasta diría que los entiendo, porque muchas veces me estanqué en alguna situación en dónde solamente veía mi condición; pero luego he ido aprendiendo que en el medio del desierto, donde el calor agobiante, la falta de agua, los animales venenosos, etc. vienen contra nuestras vidas, nada pueden hacernos, porque no tienen poder ante la grandeza de Jesús.


¿Cuál es tu desierto?
El Espíritu Santo desea hoy que te salgas mentalmente, emocionalmente, físicamente, espiritualmente, de ese desierto en donde sentís que tu vida se está secando.
Nada ni nadie tiene poder para hacerte daño, porque Jesús camina a tu lado.


¿Acaso una enfermedad tiene poder para destruirte?
No, claro que no, porque Jesús multiplicará en tu vida buena salud; Él se mueve en lo sobrenatural.
¿Acaso la falta de empleo, un falso testimonio, un familiar inconverso, etc. puede robarte la bendición?
No, claro que no, porque Jesús tiene todo el poder para cambiar toda situación, el tema está en orar, tener fe y descansar en sus brazos.


Lloré ante su presencia cuando leí el versículo 19: ...mandó a la gente a que se recostase sobre la hierba.
Cuanto descanso me dio esta palabra, me recordé el Salmo 23: ...en lugares de delicados pastos me hará descansar...
Amiga!! Jesús en el medio de tu problema, de tu desierto, te dice:
___Amada hija, recostate en mi presencia porque multiplicaré los panes y los peces que están escasos en tu vida, te voy a soprender con mi bendición, recostate amada y descansá en mi.


San Mateo 15:28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Este es mi anhelo amigas, que Jesús pueda decirme y decirte: ...mujer grande es tu fe: hagáse contigo como quieras.
Esta mañana estuve meditando en esta maravillosa palabra, y le pedí a Dios que aumente mi fe, que ayude mi incredulidad en aquellas áreas en donde no estoy teniendo fe para vencer o tal vez para creer.


San Mateo 15:30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;

Mi corazón fue conmovido con estas letras, me detuve a analizar que pusieron a los pies de Jesús a los enfermos y los sanó.
Entiendo entonces que no es una actitud física, sino ponerse a los pies de Jesús es una actitud de humildad, esta gente estaba reconociendo que no tenían a donde ir sino a Él, esta gente al poner a los enfermos a sus pies, les estan diciendo que se doblegaban ante su poder y unción.

Eso quiero para mi y para vos, que podamos en este día, postrarnos a los pies del maestro, que podamos derramar nuestras vidas con humildad, adoración, fe, confianza, a este maravilloso Jesús que siempre está dispuesto a obrar a nuestro favor.

Oremos:
Padre Dios en el nombre de Jesús, perdona nuestros pecados.
Señor pedimos que tu Santo Espíritu sea derramado sobre nuestras vidas.
Amado Dios aumenta hoy nuestra fe, renunciamos en Cristo Jesús a toda incredulidad, declaramos que en el medio de cualquier desierto espiritual estás Tú trayendo vida, reconfortando nuestra alma y saciando nuestra sed.
Te amamos, te necesitamos, estamos espectantes en este mes de noviembre, creyendo que vas a multiplicar lo poco humanamente que hay en nuestras manos, para tu honra y gloria.
Te amamos: Amén.


!Qué Dios te bendiga!