miércoles, 26 de octubre de 2011

"UNA PALABRA DESDE MI CORAZÓN PARA AQUELLA MUJER ENFERMA"


Hoy estoy de pié como me verás en esta foto, haciéndome la graciosa, buscando un lugar dónde posar, con mis manos en los bolsillos, sonriendo, diría más qué feliz.
Pero hace unos años atrás estaba en cama, con mis manos sin poder tomar nada ya que todo se me caía, me dolían las articulaciones, no me reía, sino que lloraba. Quisiera decirte que mi super fe activó la mano de Dios para sanarme, pero no fue así, cuando una está enferma por momentos tomás la fe, por momentos te deprimís, por momentos creés, por momentos te desanímas y así podría seguir con una lista inmesa. Pero lo que nunca perdí es mi relación personal con Él, lo tuve y lo tengo siempre de amigo, entonces me podía comunicar diciéndole todo lo que estaba en mi corazón y eso me daba paz.

Me encontré con Jesús recibiéndolo en mi corazón cuando tenía 19 años de edad, a los 30 años me enfermé, hasta los 37 años viví los momentos más dolorosos en mi físico, de los 37 a los 39 años de edad comenzó Dios muy, pero muy lentamente el proceso de sanidad en mi vida y ahora con 45 años, disfruto de una vida en plenitud gracias a Jesús.

¿Qué pasó en mi vida, por qué Dios me sanó, por qué no me morí, por qué hoy gozo de buena salud?



Me enfermé cuando le estaba sirviendo con todo mi corazón, teniendo una linda familia, viviendo una vida en santidad, buscando cada día agradar a Dios y hacer su voluntad.

Pero cuando llega una enfermedad tan desvastadora como el Síndrome de Fatiga Crónica, no sólo tu interior queda desconcertado, sino que comenzás a vivir el juicio de algunas personas, quienes creen que te volviste loca, porque esta enfermedad afecta el cerebro o simplemente con total frialdad te juzgan de estar en pecado y por eso Dios te castigó.

En medio de todo eso, en medio del diagnóstico médico, en medio de la imposibilidad de criar a mis hijos y llevar una vida normal, tuve que discernir que no era una enfermedad por causa del pecado, sino simplemente que estamos en un mundo y nos van a pasar cosas......Dios no la envió pero se valió de ella para transformar mi vida, al igual que te debe estar pasando a vos.

Entonces aprendí con el tiempo a despojarme de toda influencia negativa, a saber que mi vida le agradaba a Dios y a encerrarme a solas con El Esp. Sto. para trabajar en equipo para salir de esa situación de enfermedad.

Dios comenzó a hablarme en el medio de mi soledad, pude experimentar su presencia cara a cara y comprendí que con Jesús nunca se retrocede al contrario siempre se avanza.
El Esp. Sto. comenzó a mostrarme lo que Dios iba a hacer conmigo y la verdad que tenía un gran desafío por delante, tenía que creer aquello que no veía ni sentía.
Tenía que creer que Jesús murió por mi salud en la cruz y yo justo me sentía morir por la enfermedad.
Tenía que creer que en Cristo Jesús podía caminar en su cruz vacía y tomar las bendiciones para mi vida, cuando en vez de mejorar empeoraba.
Pero llegó un día, justo cuando cumplí los 37 años, un 31 de julio, en dónde dije por primera vez, hoy me siento un 2% y ese tanto porciento fue de a poquito creciendo hasta que llegó el día que cumplí los 39 años y pude decir hoy estoy el 100% sana.
En todo ese período seguí sufriendo de mareos, pánico, perdida parcial de la memoria, dolores imposibilitantes, nauseas, febrícula, etc. pero de a poco parecía que todo se iba de mí.


En dónde te encuentres querida mujer, te aliento a no bajar los brazos, a que te animes a creer, a que te pongas en las manos de Dios y dejes que Él te sane como quiera y cuando quiera.
Porque es horrible vivir bajo la presión de los demás que te dicen:
¿Y todavía Dios no te sanó...eh...pero vos no tenés fe...en qué habrás andado para qué Dios no te sane...no tendrás que perdonar, no tendrás que dejar algún pecado....?!!!


¿Te resulta familiar??? Claro que sí, toda persona enferma se expone a estos comentarios.

No te desanimes, quiero decirte que Dios siempre nos deja solas, para así obrar en la intimidad y de esa manera lo único que vamos a recibir es el amor y la paz de este maravilloso Salvador y Sanador, porque sé que El Espíritu Santo levanta bandera a nuestro favor, lo he vivido y sé que levanta bandera contra el enemigo de nuestras almas.

Amiga...vos centrate en Jesús, no mires a los costados, es tu momento, no tenemos que conformar a nadie, ni vivir dando explicaciones de cuándo Dios nos va a sanar.
Dios levanta tu cabeza, Él es tu honra, Jesús pagó el precio por vos.


Te hablo como mujer que sabe lo que es verse morir, te hablo como mujer que sabe lo que es sufrir por la incomprensión de los demás y te hablo como mujer que sin merecerlo pero por gracia, recibí a través de Jesús sanidad primero en mi alma para vida eterna y luego en mi físico, para disfrutar aquí en la tierra una vida superior que sólo Jesús nos puede dar.


Te escribo de mujer a mujer, de mi corazón al tuyo, abrazándote en Cristo Jesús, alentando tu vida, deciéndote que no te apresures, no te impacientes, esperá en Él, porque aún tenés mucho que alabarle, honrarle, servirle y amarlo.

Te regalo este texto, ponele tu nombre y declará que en el medio de esta situación vas a resplandecer porque Jesús te alumbrará, Jehová derramará su gloria sobre vos!!

Isaías 60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.


Vienen nuevos nacimientos para tu vida, Jesús hará nacer en vos, lo que creías estaba ya desaparecido, muerto o simplemente olvidado.

Los ojos de Dios están puestos sobre tu vida, sus oídos están atentos a tus ruegos, porque a través de Jesús, ve en nosotras la obra terminada.

Besos: Tere.