jueves, 6 de octubre de 2011

"UN SECRETO QUE NO DEBE SER SECRETO"

Seguramente te estarás preguntado:
¿Qué querrá decir Tere con este título, ya qué el secreto siempre debe ser secreto?

Si amiga tenés toda la razón.
Pero este secreto del que te voy a compartir hoy no tiene nada que ver con lo que nosotras estamos acostumbradas.
Esta palabra que traigo hoy es quizás un poco más específica y dirigida a aquellas mujeres que servimos a Dios.


Jeremías 23:22 Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.


Cada vez que Dios me da el honor y el privilegio de poder servirlo llevando su Palabra, en mí comienza una revolución interna.
Inmediatamente comienzo a examinar mis emociones, mi relación con Dios, en fín, todo lo que hacemos siempre, pero ahora con mayor énfacis ya que tenemos otra responsabilidad.
Y hablando de responsabilidades, nuestra gran responsabilidad debe centrarse en pasar tiempo en intimidad con Dios para entrar en sus secretos y justo ahí, cuando entramos en el secreto de Dios, ya deja de ser secreto, porque todos se comienzan a dar cuenta que estuvimos en los brazos con Jesús, ya que somos una carta abierta que los demás pueden leer.

Cuando tengo que ir a algún lugar a servir a Dios, comienzo a pedirle a Él que me muestre el corazón de las mujeres si es que es una reunión de damas, necesito saber las necesidades de ellas, necesito que El Espíritu Santo me lo revele en sus secretos, necesito saber en qué área espiritual me voy a mover, necesito saber que va a estar haciendo Dios en esa reunión.
Entonces de esa manera, al entrar en sus secretos, con mis emociones doblegadas a Él, con mi vida en santidad, con mi vida en comunión con Jesús, con mi vida llena de su presencia y de su palabra, de esa manera puedo fluir en el espíritu y es justo ahí cuando me puedo hacer a un costado como Tere y dejar que sea Él el protagonista de todo.

Me apena tanto ver a personas que van a buscar de Dios porque lo necesitan y quienes les traen la Palabra o le oran, lejos están de haber pasado intimidad con Jesús.
Obviamente que no estoy generalizando, ya que hay un remanente que buscamos de Dios y nuestra vida se basa en un temor santo hacia Él.

Quiero dirigirme hoy a aquellas hermanas nuevitas que anhelan servir a Dios con todo el corazón, quiero decirte que el secreto para que su Santo Espíritu obre a través de tu vida, es que vos pases tiempo en secreto con Él.
No intentes parecerte a nadie, no intentes imitar a nadie, sino que al único que debemos imitar, seguir y servir es a Jesucristo...Rey de Reyes y Señor de Señores.

Todo tiene un precio, y el precio que debemos pagar si se puede llamar así, para tener su presencia, su unción, su discernimiento y su sabiduría, es solamente buscarlo día a día de todo corazón y pasar tiempo a solas con Él.

No podemos ir a llevar la Palabra, o servir en la alabanza, o limpiar los baños, o ser líderes de células, o recibir a los hermanos en la puerta, o barrer la iglesia, o ir a visitar a los enfermos, o etc. etc. si no pasamos tiempo a solas con Dios, porque necesitamos que Él nos muestre el corazón de las personas, necesitamos que a través de sus ojos podamos ver el corazón herido de quien tenemos adelante, no sirve aconsejar con la sabiduría humana....Debemos entrar al plano sobrenatural, porque ahí se mueve Dios, para que Él nos capacite para movernos en el plano natural, ungidas con su Santo Espíritu.

Este es el desafío que te propongo hoy y nada de lo que estoy escribiendo no lo pongo por práctica, por el contrario, trabajo mucho en mi vida con El Espíritu Santo para poder ser mejor persona cada día, le dedico mi tiempo a Dios para así poder entrar en su secreto y Él pueda de esa manera saber que estoy lista para cuando me necesite.
Es un trabajo continuo y constante, pero no hay nada más maravilloso que sentir la Presencia de Dios hablando a tu vida y revelándote el corazón de la persona a la cual Dios te permite ayudar.

Te abrazo en Cristo Jesús y te deseo un día bendecido. Cariños: Tere.


!Qué Dios te bendiga!