sábado, 8 de octubre de 2011

"LA HISTORIA DE ELVIRA..."


___ Me siento tan cansada y triste. Estoy saturada de que sigan arruinando con mentiras mi vida.
___ Proseguí - (le dije a Elvira, quien se encontraba frente a mí con su rostro lleno de lágrimas).
___ Cada día cargo con el dolor de mi corazón.
Siempre tuve una relación muy fuerte con mi madre, llegué a ponerla en primer lugar antes que a mi esposo y a mis hijas, aún antes que a Dios. Por muchos años viví momentos de enfermedad, hasta que tomé la determinación de poner prioridades en mi vida. Yo ya tenía un estrés muy grande. Trataba de conformar a todos, por eso me siento tan identificada con vos cuando contás que no sabías decir no puedo, a nada ni a nadie. Así soy yo, pero estoy tratando de cambiar día a día.
Sentía que nunca había tenido la oportunidad de conocerme a mi misma y ahora Dios me la estaba dando. (Sacó su pañuelo de la cartera y llorando continuó)
Oh Tere, nunca creí que el querer ser libre iba a desatar en mi madre una reacción así.
___ Una reacción cómo. (le dije a Elvira, mientras le tomaba la mano)
___ Empecé a entender que podía amar a mi esposo e hijas, incluso a mi misma, a tener otras amistades y no por eso la iba a dejar de amar. Pero ella no piensa así, sus celos enfermizos la ciegan.
Creo que la perdoné, pero sigo estando muy triste.
___¿Qué le dirías a tu mamá ahora?
___ Bueno, no sé. Lo único que deseo es que nos amemos, que nos disfrutemos. Pero me encantaría que entienda que en mi corazón no solo está ella.
___ Elvira vamos a orar..............
___ Gracias Tere por escucharme, espero en Dios un milagro, pero necesitaba contártelo a vos también.

Queridas amigas, constantemente me encuentro con mujeres que sufren ataduras emocionales y espirituales en relaciones enfermizas con sus madres.
Dichas madres no entienden que sus hijas no son de su propiedad, que necesitan crecer y formar una nueva familia y no por eso las van a dejar de amar y respetar.
Trato con mujeres que son tan fuertes sus ataduras, se sienten tan ligadas a sus madres que ni siquiera pueden disfrutar de su intimidad sexual con su esposo, porque sienten que traicionan a su mamá.

El caso de Elvira, es muy común de encontrar y Dios tiene el poder para hacer libre a cualquier persona y así poder disfrutar de relaciones sanas.

Jesús vino para hacernos libres, para vivir una vida en plenitud y no una vida de esclavitud.
Honrar a los padres es respetarlos, amarlos, etc. pero nada tiene que ver con vivir bajo un yugo de esclavitud por un matriarcado, como podemos observar en el caso de Elvira.

A lo largo de la semana seguiré tratando el caso de Elvira y juntas veremos como poder ser libres en el nombre de Jesús y por ende vivir una vida plena y con relaciones fundadas en el amor y en el respeto.


!Qué Dios te bendiga!