domingo, 11 de septiembre de 2011

"VEINTE AÑOS SIN TENERLO"


Un 11 de septiembre del año 1991 partía a la presencia de Dios, mi dulce, amado y amigo papá Antonio.
Tenía 49 años cuando falleció...!Qué hombre tan bueno, tan temeroso de Dios, tan amoroso con su familia y con el prójimo!

Era un hombre que comenzaba su día meditando en la Biblia y lo veías a la noche acostado con la Palabra de Dios abierta leyéndola y orando.
!Cuánto he aprendido de él!

Era sano, había ido justo al médico en esa semana y el doctor lo felicitó por la salud qué tenía.
Había ido a la reunión de oración en la iglesia, estaba en ayunas y al llegar de regreso a casa, lo llaman para que le fuera a orar a un muchacho.
Comenzó a hablarle de Dios, de repente mi papá miró al cielo, sonrió y falleció.
Sé que vio a los ángeles de Dios que lo venían a buscar, sólo él podía sonreir de esa manera, ya que tenía una vida rendida a Dios.

Para nosotros fue muy duro, eramos y somos una familia muy unida y él era nuestro consejero, nuestro amigo, nuestro gran papá.

Tengo guardado en mi corazón cada una de sus palabras, cada consejo, cada caricia, cada beso, cada oración que hacía por mí, cada gesto de amor y cada sonrisa.

Me emociona saber que cuando me toque estar en la presencia de Dios lo voy a volver a ver, ese es un gran consuelo para los creyentes.

Una semana antes de fallecer, mi papá vino a casa, me miró a los ojos y me dijo:
__Hija yo no tengo nada para dejarte, lo único que te puedo dejar es enseñarte a que ores por tu descendencia.

En ese momento no entendí lo que me quería decir, pienso que ni él debía saber por qué me hablaba así....pero al pasar los días, cuando falleció, entendí que el Espíritu Santo había puesto en él esas palabras.

Ya pasaron 20 años y nunca dejo de orar por mi descendencia; para que Dios los bendiga, para que no caigan en pecado, para que sea una descendencia que ame y sirva a Dios de todo corazón, etc.

Quiero que sepas que Dios suplió y suple toda mi necesidad de amor al no tener a mi papá, Dios se ha revelado a mi vida como un papá tierno y amoroso.
Dios ha demostrado ser tan perfecto en su manera de amar que mi corazón suspira de amor por Él cada día.

En este día, querida amiga, el deseo de mi corazón es que Dios bendiga a tu descendencia, que sea una descendencia que se tome de la verdad, esa única verdad que es Jesús.




!Qué Dios te bendiga!