martes, 30 de agosto de 2011

"PORQUE CALLÉ SE ENVEJECIERON MIS HUESOS"



:3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.


Cuando estaba en proceso de sanidad divina, Dios habló a mi vida con este Salmo.
Al principio no entendía bien qué era lo que Dios me quería decir.
Me preguntaba.. ¿qué era lo que callaba y estaba enfermando mis huesos, mi vida?
Comencé a estudiar la situación del Rey David en ese momento, quería saber qué le pasaba a él y qué me quería decir Dios a mí.


Si bien este Salmo habla del perdón, no era lo que a mí me estaba pasando, pero Dios usó este versículo para enseñarme a decir: !NO!!
¿Te preguntarás no a qué?
Bueno, por mi personalidad, siempre fuí una persona que no me atrevía a decir no a nada ni a nadie, cualquiera me podía mandar, decir cualquier cosa sobre mí, que yo agachaba la cabeza y obedecía.
Esa manera de ser me perjudicó mucho, ya que debído a eso, había caído en un servicio dentro de una congregación demasiado pesado para lo que yo podía llevar adelante y que Dios no me lo estaba pidiendo.
Bastaba que alguien me dijera tenés que ir acá, tenés que hacer aquello y después hacé lo otro, y así sucesivamente que yo lo hacía y mis fuerzas, mi mente y mi físico se agotaron.

Entonces en la intimidad de mi habitación, en el medio de mi enfermedad, el Espíritu Santo trató conmigo; y cuando me habló con el Salmo 32:3 luego de razonar y permitirme cambiar, entendí que había callado siempre, que no me atrevía decirle a nadie no puedo, o no siento de parte de Dios hacer esto.

Hoy que ya han pasado algunos años, a veces tengo tendencia en caer en lo mismo, pero voy rápido al Espíritu Santo y le pregunto qué quiere qué Él haga, a dónde voy, a quién tengo qué hablar, qué tengo que hacer.

Por eso insisto tanto en que las personas tienen que tener una relación personal con Dios, para que nadie nos engañe, para que Jesús pueda moldear su caracter en nosotras, para que el Espíritu Santo nos de poder para servirle y también para decir SI en el momento justo y NO en el momento preciso.

No sé porque hoy escribo sobre esto, en verdad todavía no tenía pensado escribir nada, pero fuí inquietada por el Señor a sentarme y escribir estas palabras.
Tal vez haya alguna mujer que está en la misma situación que yo estuve.
Quiero que sepas que cuando me atreví a hablar de lo que me pasaba, de lo cansada que estaba, de que Dios había puesto otros sueños en mi vida, mi físico y mi mente comenzaron a tener paz, Dios me fortaleció internamente, Dios trabajó en sacar una nueva mujer en mí.
Sé que falta mucho por hacer, sé que Dios sigue trabajando en mi vida, pero disfruto tanto que sea Él quien se tome el tiempo para conmigo y me enseñe, me guíe, me hable y me encamine, porque Él es un caballero y jamás va a dañar nuestras vidas ni tampoco nos va a pedir más de lo que podemos dar.


Por años creí que servía a Dios, sin embargo estuve sirviendo a distintos ministerios, hoy he aprendido la lección, sé que Jesús no te pone carga pesada, pero también sé que los hombres te ponen cargas muchas veces imposibles de llevar.

¿Qué llamado puso Dios en tu corazón?
¿Estás sirviendo a Dios solamente por obediencia a un hombre o por qué el Espíritu Santo te selló a fuego con su llamado y late en tu corazón?
¿Tenés paz en tu vida, sos feliz en Cristo Jesús o te cuesta levantarte cada mañana y empezar el día?
¿Te están usando cómo si fueras psicóloga qué te cuentan sus problemas y luego siguen con lo mismo, o te consultan como mujer llena del Espíritu Santo por qué verdaderamente quieren cambiar de vida?
¿Estás escuchando la voz de Dios hablando a tu corazón y guiándo tu vida?
¿Estás descuidando a tu familia, a tus hijos, a tu matrimonio?
¿Tenés poco tiempo para pasar con Dios en intimidad?
¿Hay algo qué Dios te está pidiendo qué tenés qué dejar?
¿Hay algo qué Dios te está pidiendo qué tenés qué hacer?


Si te sentís identificada con este tema y no sabés qué hacer, te invito a orar:

Padre Dios en el nombre de Jesús, te pido que perdones mis pecados y que tu Espíritu Santo me llene y me renueve.
Señor ayudame a no callar, ayudame a hablarte primeramente a Tí de mis problemas, angustias, temores y perspectiva de vida.
Amado Dios, enseñame a hacer tu voluntad, a descansar en tu presencia.
Señor si he obedecido a hombre antes que a Tí perdoname; si bien tu Palabra nos enseña a obedecer a nuestras autoridades espirituales, te pido que si estoy sufriendo algún abuso por favor que me muestres y me enseñes a salirme de esa situación.
Amado Jesús, amo, anhelo y deseo hacer tu voluntad.
Declaro que en este día tu Espíritu Santo me va a estar hablando, guiándo y enseñando.
Señor pon la persona justa, llena del Espíritu Santo que me pueda hablar y guiar sobre esta situación.
Quiero ser libre, quiero disfrutar estar contigo, quiero disfrutar la vida, quiero disfrutarme a mí misma, a mi familia y quiero disfrutar servirte.
Te amo....Amén. (Así sea)


!Qué Dios te bendiga!