martes, 14 de junio de 2011

SANIDAD...SANIDAD!!! ¿SERÁ ...SERÁ PARA MÍ TAMBIÉN?


Esta mañana sentí la necesidad de meditar en la Palabra de Dios, a cerca de la sanidad divina por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Tomé mi Biblia de estudio, oré y le pedí al Espíritu Santo que me guiara y me enseñara.
Fue así como me encontré con estos hermosos, alentadores y tan actuales textos bíblicos y te los quiero compartir.



Éxodo 15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
Me impactó leer: "Yo soy Jehová tu sanador"
Pero también le dije a Dios, que si en algún área de mi vida y familia no cumplíamos con sus mandamientos, que por favor su Espíritu Santo los sacase a luz, para poder ponernos a cuenta y así recibir sus milagros y maravillas preparados para nosotros, aquellos que hemos creído y creemos en Él.

Salmo 103:2 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
103:3 El es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;

No sólo perdona Dios nuestros pecados sino que Él sana por medio de Jesucristo todas nuestras dolencias.
¿Te has acordado hoy de bendecir a Jesús, podés creer qué sus beneficios son para vos y tu familia también?
¿Le pediste perdón a Dios por tus pecados?
Jesús desea sanarte de todas tus dolencias!!

Isaías 53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Cuando estuve muy enferma, me tomé muy fuerte de esta palabra y le decía a Dios que no sólo yo creía que Jesús murió por mis pecados, sino que tambíen creía y creo que pagó el mismo precio por mi sanidad.
No te desanimes, no desesperes, que tu fe no decáiga, Jesús también murió por nuestras enfermedades y resucitó y su cruz está vacía porque Él vive.

Mateo 4:23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Mateo 8:16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
8:17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Jesús sigue vivo, su Espíritu Santo nos revela y nos trae la sanidad de Cristo.
Él sigue obrando milagros hoy!!

3de Juan 1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
1:3 Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.

Cuando sufrí de Encefalomielítis miálgica y estaba muy grave, Dios puso este texto bíblico en mi corazón.
El Espíritu Santo comenzó a traer revelación a mi vida, me dí cuenta cuan enfocada estaba en la enfermedad y en que me iba a morir.
Hasta que siento que Dios pone en mi corazón estas palabras:
__Tere: vos ocupate que prospere tu alma y yo me ocupo de tu sanidad física.
Te volviste negativa, muy quejona, tu vida gira en torno a tu enfermedad.

Fue entonces que le dije de todo corazón al Espíritu Santo:
__¿Espíritu Santo en qué te puedo ayudar para qué vos me ayudes?
Y fue allí que comencé a vivir en medio de mi enfermedad la relación más hermosa y compañera con mi Señor Jesús.
Comencé a identificar las áreas de mi vida en dónde ya se estaban secando, mis emociones tan alteradas, mis temores, estaba metida en un pozo, debido a una palabra de sentencia que me había dado la doctora cuando yo tenía treinta años, hoy estoy a sólo un poco más de un mes por cumplir los cuarenta y cinco años de edad.
__Señora le quedan tan sólo cuatro años de vida, no hay tratamiento para su enfermedad.

Pero de los 37 a los 39 años de edad Dios comenzó a obrar un milagro en mí, lento, paso a paso, pero de a poco comencé a recibir como flash mi memoria, las cosas ya no se me caían tanto de las manos, la febrícula no era constante, comencé a sonreir, ya no me babeaba tanto, la fatiga extrema comenzó a desaparecer, los ganglios ya no me dolían tanto, etc. etc. y miles de etc.
Y el día que cumplí los 39 años, me dí cuenta que estaba sana, Jesús transformó mi vida, renovó mi llamado hacia servirle a Él, renovó mis fuerzas, transformó mi mente, aumentó mi fe y lo pude conocer cara a cara, en la intimidad de mi cuarto, a oscuras porque no soportaba la luz, sin poder atender a mis hijos, ni tener una vida normal, allí fue cuando sentí a Jesús como mi más fiel y amoroso amigo y Dios.

Deseo de todo corazón que si estás pasando por alguna enfermedad, no bajes los brazos, no abandones la medicina, pero no pierdas la fé, para Dios no le es ajeno tu dolor.
Nunca me enojé con Dios, al contrario, entendía que Él estaba trabajando en mí, para refinarme como el oro.
No era una mujer que estaba en pecado, viví siempre para Dios y para mi familia, tenía y tengo una vida en santidad, me preocupo por tener día a día una relación con Él; pero sin embargo un día me había enfermado.
Dios me podía haber sanado instantáneamente, porque Él tiene todo el poder para hacerlo, pero sin embargo lo hizo paso a paso, se tomó todo el tiempo conmigo y me demostró y me mostró su infinito y gran amor.
Le doy la gloria a Dios por su grandeza y amor!

No permitas que el juicio y las críticas de los demás te roben la paz y la bendición, si Dios está permitiendo alguna situación difícil en vos, es para glorificarse Él y para bendecirte y llevarte a un nivel mayor en Él a vos.

Vamos a orar:
Padre Dios, en el nombre de Jesús. te pedimos perdón por todos nuestros pecados y pedimos que la Presencia del Espíritu Santo nos visite hoy.
Señor declaramos tu palabra de sanidad sobre nuestras vidas, te pedimos que la virtud sanadora de Nuestro Señor Jesús sea derramada ahora sobre nuestras enfermedades y dolencias.
Creemos en Jesús como nuestro salvador personal y como nuestro sanador.
Amado Dios te necesitamos, renunciamos en Cristo Jesús a toda enfermedad y nos cubrimos con la sangre preciosa de Jesús.
Amén. (Así sea)