jueves, 23 de junio de 2011

"OH NO....ACTÚO IGUAL QUE UN PAJARITO DE CIUDAD"

Cuando un pájaro está en plena naturaleza, su vuelo es libre y confiado.
Se deslizan de un árbol a otro, disfrutando en el aire de total libertad.

Sin embargo aquí, en la gran ciudad donde vivo, los pobrecitos vuelan y se posan de un poste de luz a la antena de televisión de un vecino.
La verdad tengo tantas ganas de gritarles:
__Oigan...vayan a otro lugar, a un lugar de árboles y flores, de aire puro y sin edificios, en dónde puedan volar con libertad!!!

Es entonces que me doy cuenta que así somos muchas veces nosotras.
Dios nos da todo para que podamos disfrutar y ser libres, pero sin embargo nos pasamos la vida estancadas emocionalmente, espiritualmente, físicamente, etc. en el mismo lugar y así se nos van los días, los meses y los años.

Creo que es un buen momento para que podamos analizar nuestras vidas a la luz de la Palabra de Dios y poder ver así de qué poste a qué antena de televisión nos estamos pasando la vida volando.

Hoy es el día en el que Dios nos dice:
__Hijita, entregame tus cargas, tus estructuras, tu falta de fe, tus vuelos cansados y desorientados; amada mía hoy es el día de renunciar en Cristo todo lo que te ata y ser libre.


¿Sabés una cosa querida amiga?
Para Dios somos especial tesoro y Él promete cobijarnos debajo de sus alas; ahí es justo el lugar en dónde nuestro vuelo es seguro!!!



1 de Pedro 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.





Oremos:
Padre Dios, en el nombre de Jesús, pedimos en este día la presencia del Espíritu Santo, sobre nuestras vidas. Señor necesitamos que hables a nuestro corazón y que nos muestres cada área de nuestro ser que está bajo influencia de ansiedad y temor, para que podamos renunciarla en Cristo y ser libres.
Amado Dios, ya no queremos vivir al igual que un pajarito de ciudad, con nuestro vuelo limitado, sino que deseamos volar como las águilas, elevarnos por encima de toda dificultad y así poder descansar en tu Presencia.
Espíritu Santo, levantamos nuestros brazos a Tí hoy, con manos elevadas en adoración, pidiéndote que nos llenes de tu amor, de tu favor, de tu sabiduría y nos reveles la voluntad de Cristo para nuestras vidas.
Amado Señor, hablanos porque tus hijas oyen, porque hoy más que nunca deseamos y anhelamos hacer tu voluntad.
Tocá por favor hoy, nuestro corazón, restaurá nuestras vidas y nuestras familias. Amén (Así sea)



!Qué Dios te bendiga!