sábado, 11 de junio de 2011

"A LAS MUJERES QUE ESTÁN EN LA CÁRCEL


Quiero hablar a aquellas mujeres que están en una cárcel privadas de su libertad. Quiero decirte querida amiga que Dios conoce la angustia y la tortura que estás pasando.
Tal vez sentís que ni Dios puede perdonarte, o quizás culpes a Dios por tu condición actual.
La Biblia dice que para aquella persona que cree y acepta a Jesús en su corazón y se arrepiente de sus pecados, las cosas viejas pasaron, Dios hace todo nuevo.
(2 de Corintios 5:17)
Pero también me imagino que pensarás lo fácil que es hablar así, porque yo estoy del otro lado. Te entiendo, pero así no solucionas nada. Ponete de pié por dentro, no perdés nada si dejás a Dios obrar, lo único que podés perder es tu orgullo y eso te conviene perderlo cuanto antes.
Dios busca corazones humildes y que reconocen su error.
El orgullo nos mata internamente, es una careta que nos ponemos para simular ante los demás que somos fuertes.
¡Mentira, todas tenemos nuestro lado débil, todas necesitamos de amor, de seguridad y de un milagro!

También hay miles de mujeres libres, pero que están presas en cárceles emocionales y espirituales, que las llevan al suicidio, a la depresión, al pánico, que viven todo el día con pensamientos de muerte.

Hoy Dios quiere sanarte, hoy quiere tener una relación con vos.
¿Qué podés perder? Nada, al contrario vas a ganar paz y restauración en tu vida.

Oremos juntas:
**Dios, en el nombre de Jesús, te pido ayuda, para creer en vos y para vivir en tus caminos.
Me perdono por lo que he cometido, te perdono porque siento que me abandonaste, te pido perdón por todo lo que hice.
Perdono a las personas que facilitaron que yo esté aquí.
Renuncio a toda obra de maldad, llename de Ti.
Espíritu Santo, quiero conocerte, quiero cambiar.
Pongo en tus manos mi vida, sea hecha en mí tu voluntad. Amén.**


!Qué Dios las bendiga y las guarde, qué haga resplandecer su rostro sobre ustedes y qué su paz y su amor corone sus preciosas vidas!

!Qué Dios te bendiga!