martes, 26 de abril de 2011

"EN MIS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES....ESTA BENDITA PALABRA ME SOSTUVO"


SALMO 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.


Cuando mi cuerpo no daba más de soportar tanto dolor debido a la enfermedad que tuve, te aseguro que sentía alivio y descanso cuando declara que Jesús me hacia descansar en delicados pastos.
Sentía que mi alma podía superar en Cristo todo dolor y ser reconfortada por Él.
Más de una vez me sentí en valle de sombra y de muerte, a tal punto que me habían dado cuatro años de vida y en ese interín el dolor y la sensación a morirme estaban frente a mí.
Pero al cerrar mis ojos y pasar tiempo con el Espíritu Santo, podía sentir como su vara y su callado me corregían, me alentaban, me animaban a seguir.
Entonces recibía la fuerza en Cristo Jesús para declarar que no iba a temer porque Él estaría conmigo siempre.
Y cuando se levantaron enemigos gigantes en contra de mi vida, el Espíritu Santo me enseñó a través de Jesús a perdonar y dejar que Dios se encargara con su misiricordia de aquellas personas que sin piedad y amor trataron de despedazar mi vida.
El perdón es tan importante para nosotros los cristianos, es tan interesante poder perdonar en Cristo a aquellas personas que nos ofenden; porque si Dios siendo Dios nos perdona a través de Jesucristo...¿Quién somos nosotras para creernos más qué Dios y no perdonar?
Por eso mi llamado ante Dios es llevar a las vidas al perdón, a perdonar, a perdonarse y a ser restauradas por el poder de su amor.
Y verdaderamente creo que ahora estoy empezando a gozar del hermoso final de este Salmo:
23:5 Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

!Qué maravilloso es cuándo nuestro Dios comienza a derramar su unción, su aceite, su renuevo sobre nuestras vidas!
!Cómo hijas de Dios y más aún viviendo una vida bajo su voluntad, en santidad y en amor, sabemos que el bien y la misericordia de Él nos siguen amigas queridas!
!Y qué maravilloso es saber y tener la convicción firme de que estaremos por siempre en su morada, en su presencia, en sus brazos, en la vida eterna qué Jesús pagó el precio por vos y por mí!!

Te animo hoy, a que puedas reflexionar y analizar tu vida a través de este Salmo.
Te invito a que dejes en las manos de Dios toda situación adversa que estás atravesando y te aliento a que liberes el perdón, porque ahí comienza tu liberación también.
No tengas nunca sed de venganza, la Palabra de Dios es clara, debemos bendecir a nuestros enemigos.
!Claro que humanamente es imposible!!
!Pero amiga querida...no te olivides qué en Jesús sí que podemos, Él ya pagó el precio, el murió y resucitó para el perdón de nuestros pedados, seamos sus fieles imitadoras y seguidoras!!

Te envío mi cariño y te bendigo en el nombre de Jesús. Tere.

!Qué Dios te bendiga!