miércoles, 30 de marzo de 2011

"MITOS Y VERDADES SOBRE VIOLENCIA FAMILIAR"




1. Los casos de violencia familiar son escasos; no representan un problema tan grave. Se estima que alrededor del 50% de las familias sufre alguna forma de violencia entre sus miembros.
2. La violencia familiar es producto de algún tipo de enfermedad mental. Esta es una forma de justificación bastante frecuente, tendiente a minimizar la responsabilidad del agresor. Por el contrario, son a menudo las víctimas las que terminan padeciendo algún trastorno psiquiátrico —por ejemplo depresión, angustia, etc.— como efecto del maltrato recibido en forma persistente y continua.
3. La violencia familiar es un fenómeno que sólo ocurre en las clases sociales carecientes. Este fenómeno se da en todas las clases sociales y en todos los niveles educativos. Lo que a veces varía son los métodos más refinados del ejercicio de la violencia en las clases sociales altas, además de la presencia de mayores recursos para mantener oculto el problema.
4. El consumo de alcohol es la causa de las conductas violentas. Es verdad que el consumo de alcohol y otras drogas puede favorecer la emergencia de la violencia, pero no son su causa. Muchos alcohólicos no son violentos en el hogar; una gran parte de los violentos no consumen alcohol ni drogas; los alcohólicos violentos en el hogar no lo son en el ámbito social; por lo tanto, es clara la «elección» deliberada de sus víctimas.
5. Si hay violencia, no puede haber amor en una familia. Es cierto que resulta muy difícil compatibilizar el amor con la violencia. Y de hecho, el verdadero amor no provoca daño al otro. Sin embargo, por un lado, hay que comprender el carácter cíclico que suele adoptar la violencia en la familia, por lo cual deja espacios libres para el intercambio afectuoso; por el otro, muchas veces el amor que se profesan los cónyuges no es tan saludable como debiera ser y, por efecto de la inseguridad de las personas, se torna adictivo, dependiente, posesivo, y consecuentemente proclive a la agresión.
6. A las mujeres que son maltratadas por sus compañeros les debe gustar; de lo contrario no permanecerían en la relación. Esta es una de las creencias que más lastiman a las mujeres que padecen violencia, y muestra un alto grado de incomprensión de la problemática. La mujer que mantiene de manera crónica una relación abusiva lo hace por múltiples motivos de índole emocional, social, económica, etc. Si se conociera su situación, experimentaría culpa y vergüenza, al mismo tiempo que miedo, impotencia y debilidad. En mujeres cristianas se suma, además, la convicción de que deben permanecer en el matrimonio a cualquier costo.
7. Las víctimas de maltrato a veces se lo buscan; «algo hacen para provocarlo». Las conductas de otros pueden causarnos enojo, pero de ninguna manera justifican la respuesta violenta. Esta creencia es sostenida por muchísimas personas por ignorancia y es la justificación predilecta de los victimarios. Incluso se atribuye intención de «provocación» a las víctimas de abuso sexual infantil o violación. De esta manera se echa la culpa a la víctima de la violencia y se exime de culpa al agresor
8. El abuso sexual y las violaciones ocurren en lugares peligrosos y oscuros, y el atacante es un desconocido. Este prejuicio seguramente intenta alejar el fantasma de que dentro de las familias ocurran estos hechos aberrantes e intolerables, y está al servicio de evitar que se rompa el mito de la familia como paraíso seguro.
9. El maltrato emocional no es tan grave como la violencia física. Muchas mujeres preferirían ser golpeadas físicamente para dar a conocer en forma visible su situación de maltrato intrafamiliar. La violencia emocional es más difícil de detectar y probar, tanto para la víctima como para el entorno. El abuso emocional continuado tiene consecuencias nefastas sobre la salud física y emocional de la víctima tanto o más graves que las provocadas por el maltrato físico.
10. La conducta violenta es algo innato, que pertenece a la «esencia» del ser humano. Este mito permite legitimar la violencia, concibiéndola como algo ineludible o inevitable.
11. La violencia familiar ocurre solamente en hogares donde las personas no conocen a Cristo. ¡Cuánto desearíamos que los hogares cristianos fueran una excepción! Sin embargo, debemos decir con tristeza que no es así. Este mito en nuestros ámbitos cristianos produce la invisibilidad del tema, es decir, induce a creer erróneamente que el problema no existe.
12. Es de cristianos soportar toda clase de malos tratos. Este mito nace de una equivocada interpretación teológica que hace del sufrimiento una virtud. Además suele combinarse con la creencia de que la mujer debe ser sumisa a su marido bajo cualquier circunstancia y condición. En las mujeres religiosas, estas creencias favorecen la perpetuación del maltrato en el hogar; en los hombres, justifica su comportamiento violento.
13. Si hay arrepentimiento del agresor, la víctima de maltrato debe perdonar y olvidar. Justamente debido al carácter cíclico de la violencia familiar, muchas veces ocurrirá que la persona violenta se arrepienta, quizás hasta sinceramente. Sin embargo, esto no equivale a la posibilidad de un cambio real de la conducta violenta. Las buenas intenciones no bastan: es necesario, además del reconocimiento y del arrepentimiento, el trabajo deliberado, prolongado y a fondo sobre cada uno de los miembros de la pareja, a cargo de alguien que sepa del tema. Justamente no se trata de un problema de perdón, sino de no olvidar y, más aún, de recordar lo repetitivo de las pautas de la conducta violenta. Sólo así será posible encarar un verdadero trabajo de restauración profundo y duradero.


(Extraído del material del Instituto Eirene // Violencia familiar.
www.eireneargentina.com.ar)

Sí estás bajo alguna situación de violencia, rompé el silencio y pedí ayuda.
Buscá el consejo de gente capacitada que te puedan guiar y acompañar.

!Nunca te olvides qué Jesús te ama y está con vos!
!Dios no desea qué vivas bajo maltrato y bajo violencia!
!Buscá ayuda profesional y buscá ayuda espiritual, recurrí a alguna iglesia en dónde sí te apoyen en esta causa, en dónde proclamen qué en Cristo hay libertad y no esclavitud!

Lugares en donde puede recurrir la víctima de violencia.

Asociación Pablo Besson:
www.abriendoelcamino.blogspot.com
Dirección: Uruguay 16 - 7º piso, oficina 70 Tel: 4381-3206

Eirene Servicio Integral a la Familia.
www.eireneargentina.com.ar
Dirección: Humberto 1º 1163 Constitución-Ciudad Autónoma- Tel 4304-7967
Turnos: llamar lunes, miércoles o viernes de 10 a 15 hs.
Atención: diferentes centros en Capital y Gran Buenos Aires


“Ciudad de Buenos Aires”:
-Dirección de la Mujer G.C.B.A. Serv. Asistencia de Violencia Familiar.
Salguero 765. Tel 4867-0163.
-Consejo del Menor y la Familia. Maipú 185. Tel 4326-6575 Int. 130/138.
Línea gratuita: 102.
-Asociación Argentina de Prevención de la Violencia Familiar.
Rivadavia 3192. Tel 4867-2220.
- o llamar al 137-


“Provincia de Buenos Aires”:
-Centro de la Mujer de Vicente López
Juan de Garay 3137 Olivos
Tel: 4794-7010/6604/6606
0800 444 0420 (área de la mujer)
-Comisaría de la Mujer de San Isidro y Martínez
Juncal 46 Tel 4798-2822/3313 (lunes a viernes las 24 hs).
Atención psicológica y jurídica.
-Comisaría de la Mujer de San Martín
Mitre 703 Tel: 4755-0095 (lunes a viernes 8 a 20 hs.)
Tel: 4512-6712 Interno: 53140
Atención de violencia. Denuncias.
-Dirección de la Mujer, el Menor y la Familia. Ramos Mejía
Mitre 130 Ramos Mejía. Tel 4658-8613; 4656-9008

.O llamar al 0800- 66- MUJER (68537) O al 911

Programa para hombres violentos: Vicente López

Tel: 4794-8188 (Lunes a Viernes 14 a 18 hs.)

!Qúé Dios te bendiga!