martes, 22 de febrero de 2011

"LA MUJER QUE TOCÓ EL BORDE DEL MANTO DE JESÚS"


San Mateo 9:20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
9:21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.
9:22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.

San Marcos 5:24 Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
5:25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
5:26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
5:27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
5:28 Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
5:29 Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
5:30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
5:31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
5:32 Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
5:33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
5:34 Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

El Talit o Manto: es una pieza cuadrada de tela sin costura, usada sobre la túnica, que llevaba unos flecos (Tzittzit) en las cuatro esquinas.
Es el manto de oración de los judíos que ellos usaban cuando oraban en su lugar secreto.
Por eso Jesús dice en San Mateo 6:6 “Más tú, cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

El Talit se coloca sobre la cabeza y se toman las cuatro esquinas una contra otra, esta forma una tienda donde la persona entra en la Presencia de Dios.
Pablo hacía tiendas pequeñas (Hechos 18:2-3) para los viajeros, que también servían a los judíos en su tiempo de oración: tiendas pequeñas.
La parte más importante del Talit es el Tzittzit en las orillas.
El mando tiene unas franjas de color azul que representa al Espíritu Santo, éste color sería característico del poder de Roma, de los césares., por eso Dios escogió este color, para decirnos que somos especiales para él, un pueblo de reyes y sacerdotes al servicio de nuestro Dios.

Deuteronomio 22:12 Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.
Los colores que tenían el borde del manto de Jesús eran el azul, que representa autoridad, sacerdocio; y el color oro que se asocia con la gloria de Dios.
Cuando los judíos se cubren con el Talit creen que se están cubriendo con las leyes de Dios. Son 613 leyes mosaicas.
En hebreo cada letra tiene un valor numérico y de este valor numérico, por la cantidad de nudos en los flecos del Talit , se va expresando diferentes nombres de Dios.

Jehová- Yo Soy (Dios es nuestro Creador)
El Shaddai,- Poderoso (Dios mas que suficiente)
Adonai- Nuestro Señor
El Elyon- Dios Altísimo
El Olam- Nuestro Dios Eterno
Jehová Rafa- Mi Sanador
Jehová Yireh- Mi Proveedor
Jehová MaKadesh- Mi Santificador
Jehova Sidkenu- Mi Justicia
Jehová-Shalom- Mi Paz
Jehová Rohi- Mi Pastor
Jehova Sabaot- Nuestro Señor de los Ejércitos
Jehova Nissi- Mi Bandera en la batalla
Jehová Shama- El Señor vive en mi


*Todos los Nombres del Pacto son para ayudarnos en momentos de necesidad.
Todos los Nombres se basan en la obra que hizo Jesucristo en el Calvario al morir por nuestros pecados.

El Talit simboliza el monte de oración, los flecos (Tzittzit) están marcando los mandamientos de Dios, sus leyes, me marcan que se debe vivir bajo su autoridad y en su Presencia.

Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
91:3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
91:4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;


Malaquias 4:2 Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Entonces ahora comienzo a entender más a la mujer que se acercó a tocar el borde del manto de Jesús.

Alguien le había hablado de Jesús, alguien le había hablado que vendría el Mesías, el que traería salvación y sanidad a las vidas.
Los flecos simbolizan la forma del ala de un águila, por eso esta mujer enseguida asoció Malaquias con el borde del manto de Jesús.

*Entonces me pregunto:

¿Qué enseñanza encierra el borde del manto de Jesús para nuestras vidas?
¿Qué me quiere enseñar Jesús con esta historia, en dónde entro yo en todo esto, cuál es espiritualmente el borde del manto de Jesús que debo tocar?
¿Qué motivó a esta mujer poder tocar el borde del manto de Jesús?

Esta mujer padecía de un flujo de sangre por doce años, había gastado sus bienes, su físico estaba desgastado, sus emociones y su autoestima destruidas; por su condición era considerada inmunda.

Constantemente perdiendo sangre, día tras día por doce años.
Ya agotada, habiendo realizado todo con sus propias fuerzas, habiendo quedado en la ruina, sola, desamparada y desahuciada, alguien le cuenta de Jesús.

Cuando ella se abre paso desesperadamente entre la multitud, con su cuerpo débil y enfermo, tenía una meta.
Esta meta era llegar a Jesús, ella cuando tocó el borde del manto de Jesús, estaba reconociendo la autoridad del Mesías como único Dios, estaba reconociendo todas las leyes sobre Él, estaba reconociendo su poder.
Esta mujer estaba reconociendo la deidad de Jesús, estaba dejando a un lado su temor, su menosprecio, su propia naturaleza y se estaba poniendo bajo las alas de el único que tenía el poder para salvarla de esta horrible enfermedad.
Entonces su fe se activó, todo su ser cuerpo, alma y espíritu se volcaron a creer en Jesús y fue ahí cuando recibió su milagro.

*La Palabra nos muestra que mucha gente seguía a Jesús, muchos de los que estaba ahí tocaron su manto, ya sea por el roce, por acariciarlo, por curiosos, pero en ese momento sólo esta mujer activó el poder de Jesús al creer que Él era su Salvador y su sanador.
Jesús se dio vuelta, con su mirada de amor y poder preguntó quién lo había tocado y cuando esta mujer se identificó, lo primero que hizo Jesús fue restaurar su identidad, su autoestima, al decirle :Hija.
Él la estaba poniendo en el lugar de ser humano, en el lugar de que más allá de lo que le estaba pasando, de lo que estaba viviendo, de cuánto la estaban enjuiciando, Él la miró a los ojos y le dijo “Hija”.
Él hoy nos mira a los ojos y nos llama por nuestro nombre.
Él nos está diciendo que tengamos ánimo, que no desmayemos.
Y luego restauró su alma y su físico: “Tu fe te ha salvado”.
Fue entonces que ella se dio cuenta que su hemorragia se había secado.

Hoy deseamos que Jesús nos sane, nos liberte, nos prospere, nos guíe, etc.
Pero jamás toleraría Dios que juzguemos a alguien que no recibe inmediatamente su milagro.
Nadie debe ser juez de nadie para decir que no recibe sanidad porque le falta fe. Debemos enfocarnos en nosotras mismas, en saber esperar el tiempo y la voluntad de Dios, mientras nos dedicamos en poner en marcha nuestra fe en Él.

El Espíritu Santo está deseoso de llevarnos a tocar el borde del manto espiritual de Jesús, sabés cuál es: La Palabra de Dios, leerla, vivirla, ponerla por obra, aceptar a Jesús en tu corazón, tener intimidad con Jesús, creer por sobre todas las cosas, vivir una vida rendida a Él.
Debemos creer que los tres son uno. 1 Juan 5:7
Debemos creer que Jesús es nuestro Salvador personal. San Juan 3:16
Debemos dejar que el Espíritu Santo nos ministre.

Debemos imitar a esta mujer, que a pesar de su situación, supo ponerse bajo la autoridad de Jesús y reconocer su poder salvador, sanador y restaurador.

No es el manto el que tiene el poder, sino estaríamos haciendo una doctrina sobre el manto; por el contrario es captar lo que Dios nos está enseñando a través del manto de Jesús.
Es saber que cuando estoy poniendo mi vida bajo la Trinidad Divina, cuando soy obediente a su Palabra, cuando me muevo en fe en Cristo Jesús, cuando trabajo en equipo con el Espíritu Santo, ahí algo está sucediendo, igual como esta mujer que tocó el borde del manto de Jesús.

Dios nos llama hijas, nos pone en el lugar de herederas y coherederas en Cristo Jesús, Él tiene el poder y el deseo de salvarnos y sanarnos, solamente debo creer, aceptar su voluntad, confiar en Él y seguirle por siempre y para siempre.


¿Cuál es la situación qué te ata y angustia, cuál es tu imposible, qué sentís que está sangrando en tu físico o en tu corazón?

Te animo a que puedas despojarte en Cristo de toda incredulidad, de toda culpa, de toda falta de perdón. Él desea que le creas y que le toques con tu corazón.

Te aliento y me aliento a movernos bajo la Palabra de Dios, a creer en la virtud salvadora y sanadora de Jesús y a dejar que el Espíritu Santo nos ministre hoy.


!Qué Dios te bendiga!