jueves, 27 de enero de 2011

"MIS SIERVAS ESTÁN MUY CANSADAS"



Estaba sentada frente a la computadora, cerré por un segundo mis ojos para descansar mi vista y aprovechar para orar, cuando sentí que Dios me decía:
~ Mis siervas están muy cansadas ~

La mujer para Dios es de muy alta estima, es su más suave, perfecta y hermosa creación. Jesús se deleita cuando le permitimos pasar tiempo juntos.
A Él le encanta escuchar tu sonrisa!!

Dios hablaba a mi corazón y me decía lo apenado que está, al ver tantas mujeres, que están sobreviviendo en vez de vivir una vida superior. Me decía que muchas se involucran en diferentes áreas del ministerio que Él nunca se los pidió y ni siquiera se imaginó algo así para ellas.

El trajín diario, el dejar de orar, el dejar de consultar en la Palabra de Dios, el estar ministrando por teléfono o personalmente horas enteras, el ocuparse de la casa, de la iglesia, el descuidar nuestra propia persona por no tener ni tiempo para mirarnos al espejo. El dejar que los demás tomen decisiones por nosotras, sin preguntarle a Dios en realidad que quiere Él para nuestras vidas, el haber dejado de mirar el celeste cielo, el estar tan cansadas que nos olvidamos de agradecer y ver todo lo bueno que nos rodea.
El no poner un equilibrio a todo esto, hace que cualquier sierva de Dios, se sienta cansada.

Siento en mi corazón, que hay muchas pastoras, que están haciendo determinadas actividades, porque su congregación se lo demandan, y llevan adelante ese servicio, no con amor sino con autoritarismo y queja. O tal vez estás bajo presión por ser la esposa de...., sé que muchas de ustedes están con culpa por dejar de atender muchas veces a sus hijos y que a raíz de tu estado de estrés les gritas y les pegás, lo sé. Hay otras que se han arrepentido de haberse casado con un hombre de Dios, hay otras que detestan a cada hermano/na que van a los cultos cada domingo porque sienten que les están robando el esposo, la intimidad del hogar y los están alejando de sus hijos.

Amada amiga: Él sabe todo lo que te ocurre, pero no va a violar tu corazón, no se va a meter de prepo en tu vida. Ambas sabemos lo que es estar en su presencia, recostada en sus brazos.
Entonces, no dilates más el tiempo, tenés que recibir sanidad interior.
Vamos, te animo a que te atrevas a ser libre, a tomarte un tiempo de reflexión y de orden para tu vida.

A veces actuamos como si los demás tienen la culpa de todo y este sentimiento nos lleva a caer en una autocompasión.
Cuando una mujer sirve a Dios, está en vidriera a la vista de todo el mundo y muchas veces es juzgada injustamente.
Si no tenés una vida de oración con Dios, si no tenés un momento para estar con vos misma, si no tenés una comunicación fluida con tu esposo, el enemigo va a hacer estragos en vos, en tu matrimonio, en tu hogar y en la congregación.

Porque cuando caemos en la autocompasión, abrimos puertas de cautividad para nuestra alma y vos y yo sabemos perfectamente que Dios no está en ese lugar.

Amada amiga, Dios desea renovarte, desea llenarte de su presencia, desea poner en tu corazón y en tus labios un cántico nuevo.
Él entiende perfectamente por lo que estás pasando y es el único amigo fiel y verdadero que está a tu lado para ayudarte.

Él lo hizo conmigo y sé que lo va a hacer hoy con vos.

Sos lo más preciado y lo más precioso que Jesús tiene.

Dios te ama, tiene para vos, tu familia y tu iglesia un nuevo amanecer.
(De mi libro "Ahora sé quien soy" // aún no editado)

!Qué Dios te bendiga!