sábado, 22 de enero de 2011

"HOY ES EL DÍA DE TU MILAGRO"


Hoy me tuve que levantar muy, pero muy temprano por ser un día sábado.
Aquí en el Gran Buenos Aires, es una mañana soleada, el día se presenta caluroso, pero maravillosamente precioso.

Como ya sabés mi costumbre, preparé mi mate hoy también, tomé mi Biblia y comencé a dedicar este día a Mi Precioso y Amoroso Jesús.
Sentí en mi corazón de leer el texto que está:
San Marcos 3:1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.
3:2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.
3:3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.
3:4 Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.
3:5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana
.

Y Dios comenzó a hablar a mi corazón.
Sentí que su naturaleza divina es amar, salvar y sanar.
Me puse a analizar las áreas de mi vida, o tal vez de mi familia, o quizás físicas, que están secas y que necesito extenderlas hacia Jesús para que Él con su gran poder, amor y misericordia le de vida.

Cuando terminé de orar, una paz inmensa invadió mi corazón.
Sabía que El Hermoso Espíritu Santo estaba trabajando en mi interior.

Amada/o: sentí la necesidad profunda de compartirte esta experiencia, para que hoy comiences este día identificando las áreas, necesidades, etc. de tu vida, familia, trabajo, iglesia, etc. que están secas al igual que la mano seca del hombre que nos comparte la Biblia.
Deseo que en este día, al igual que como lo hice yo, puedas poner en las manos de Jesús una a una tus necesidades.
Porque sé que el Gran Yo soy desea bendecirte y bendecirnos.

Él es fiel, Él es justo, Él es por sobre todas las cosas.

Luego que terminé de poner en las manos de Jesús todo lo que sentía estaba seco en mi vida: levanté mis manos al cielo y dije:
_Querido Dios, gracias porque estás trayendo vida a todo lo que está seco, ahora me deleito en Tí, declaro que estoy confiada porque Tú conoces las peticiones de mi corazón.

!Qué Dios te bendiga!