jueves, 30 de diciembre de 2010

"SALÍTE DE LA ANGUSTIA....Y BENDECÍ A JESÚS"


Salmo 103:1 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
103:2 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
103:3 Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
103:4 El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;
103:5 El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.
103:6 Jehová es el que hace justicia
Y derecho a todos los que padecen violencia.

!Qué interesante seguir el ejemplo del Rey David!
Por mi parte lo pongo en práctica muy seguido.
¿Te preguntarás de qué estoy hablando?
Simplemente y profundamente de hablarle a nuestra alma y a nuestro corazón.

Cuando David dice: Bendice alma mía a Jehová.
Lo que está haciendo es dejar de lado su estado emocional, sus problemas, etc. para tomar autoridad sobre su propia vida y ordenar a su alma que se enfoque en Jehová, porque solo Él tiene poder para sacarlo de su estado y traer sanidad.

Muchas veces tomé este ejemplo para mí y comencé a recordarme que Jesús es el único que puede bendecirme, perdonarme, salvarme, sanarme, llenar de bien mi boca, hacer justicia cuando padezco violencia, etc.

Lo que quiere satanás es que vivamos con la cabeza mirando al piso, para que no podamos elevar nuestros ojos al cielo y pedir socorro a Dios.

!Qué hoy sea un día en el qué podamos decir a nuestra alma!
-Bendice alma mía a Jesús, renuncio a todo lo qué me ata y me aleja de Tí ahora querido Jesús.
Bendice alma mía a Jesús y declaro que hoy sus beneficios y su perdón vienen a mí vida.

Querida amiga:
¿Está tu vida en un hoyo y no ves salida, está tu alma angustiada, está tu físico enfermo, está tu familia destruída....?

Entonces ponete de pié por dentro y declarale a tu alma, a tu corazón y a tus pensamientos: Bendice alma mía a Jehová, porque en Él está la respuesta a todos los imposibles.

!Qué Dios te bendiga!