viernes, 15 de octubre de 2010

"UN RELATO ANÓNIMO"


No me pregunten por qué callé tanto y soporté tantas agresiones.
La verdad es que busco en mi interior y no encuentro la respuesta justa.
Tal vez por mis hijos, tal vez por temor a enfrentar la vida sola, tal vez porque no sabía a quien recurrir.

Hasta que no te suceden las cosas, no las crees.
Jamás pensé cuando estudiaba en la universidad que me iba a pasar esto.
Siempre me creí superada, creí que me esperaba un futuro brillante; pero sin embargo la frustación de él la volcó sobre mi vida.

Primero fueron celos obsesivos, después un control compulsivo.
No me dejaba relacionarme, me fue apartando de mi familia y de mis amistades.
Por supuesto que no se me debía ni ocurrir que podía trabajar o seguir estudiando, ya que para él yo no servía para nada.
Después llegaron los insultos, el maltrato psicológico y comencé a sentirme culpable y loca.
Hasta que llegó el horrible día que me puso la mano encima.
Ahí sí mi corazón se rindió de tanto sufrir.

Pasaron muchos años, mi historia es muy larga y muy emotiva, pero gracias a Dios pude salir.
Dios puso a una persona delante de mi camino, que me guió y me ayudó.
Me puse bajo tratamiento y por supuesto él no admitió nunca su grado de violencia.

Actualmente vivo junto a mis hijos con mis padres.
Soy afortunada, pude salirme de ese círculo perverso.
Estoy tratando de a poquito a reconstruir mi autoestima y acepté que Dios no quiere que yo sufra y que me dañen.

Tenía necesidad de contar parte de mi historia, gracias por darme lugar en este espacio. (Anónimo)

!Qué Dios te bendiga!