jueves, 21 de octubre de 2010

"SANIDAD PARA NUESTRAS VIDAS"


3 de Juan 1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Cuando estaba muy mal de salud y me encontraba a oscuras encerrada en mi habitación, esta palabra penetró a mis oídos.
Inmediatamente quise saber de qué se trataba....y fue ahí cuando el Espíritu Santo trató cara a cara conmigo.

Cuando somos cristianas y nos enfermamos, además del dolor y la angustia que estamos viviendo nos enfrentamos al horrible juicio de algunas personas quienes llamándose hermanos en Cristo emplean su espíritu religioso para decirte:
_!¿Vos no estarás en pecado noooo?!!

Y aunque vos sabés que estás bien ante los ojos de Dios y qué no sabés en ese momento porque te está pasando todo eso, en un instante esos comentarios comienzan a desanimar tu vida.
Por eso soy muy cuidadosa a la hora de escuchar y hablar con alguien, no quiero ser piedra de tropiezo para ningún almita.
Pero si en mí ignorancia lo he sido te pido perdón.

Cuando Jesús habla a mi corazón con este texto bíblico, enseguida me puse a disposición del Espíritu Santo para que me ayudara a sacar a la luz en qué áreas mi alma no estaba prosperando.
Fue ahí cuando Dios me llevó a entender que me desenfocara de mi enfermedad, que lo dejara a Él obrar sanidad en mí y que yo me ocupara de sacar de mi mente y de mi corazón tantas cargas que me estaban entristeciendo.

Entonces entendí que me vivía quejando por mi condición, que me había convertido en una persona muy negativa, que todo me molestaba, que sentía que me iba a morir, que estaba luchando con mis fuerzas.

Así que tomé un papel y lápiz y como podía ya que por la enfermedad (Síndrome de fatiga crónica) que estaba atravesando se me caían las cosas de las manos y comencé a hacer una lista de todo eso.
Siempre, pero siempre sentí al dulce Jesús estar a mí lado, nunca me abandonó.
El fue y es mi aliento de vida.
Comencé a renunciar una a una las situaciones que me pasaban, el Espíritu Santo fue y es mi mejor ayudador, Él es la fuerza que necesito y necesitamos para poder vencer.
No fue fácil, porque cuanto más me aferraba a dejar toda esa situación de enfermedad, más me enfermaba, más me veía morir.

Pero me puse de pié por dentro y como dice la Palabra que en Cristo somos más que vencedoras, sentí las fuerzas el Espíritu Santo en mí y poco a poco comencé a recibir sanidad interior y sanidad física.

Dios a través de esa enfermedad renovó y cambió mi vida y mi servicio.
!CLaro que Él no me mandó esa enfermedad, pero sí estoy segura que la usó para mi bien, para transformar mi vida!

Por eso quiero hoy invitarte a que juntas evaluemos como está nuestra alma hoy.
Porque cuando Dios habla en su Palabra de ser prosperados no se refiere sólo a lo material.
Él quiere que seamos prosperadas en nuestra salud física, espiritual, emocional, en nuestras familias, en nuestro trabajo, en nuestro estudio, en nuestra iglesia, etc.

Qué podamos hoy hacer un balance para ver como se encuentra nuestra alma.
Qué podamos junto al Espíritu Santo trabajar en sacar todo aquello que nos estorba y que no nos deja recibir la bendición que necesitamos.

Y si no te sentís con fuerzas acordate de "Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"

!Qué Dios te bendiga!